59. ¡No hay que apresurarse!

Autor en tercera persona

—No puedo hacer esto.

Grace negó con la cabeza.

—Sabes que es imposible.

Dijo con pánico. No puede amar al hombre que solo le ha dado miedo.

Dominick le agarró la mano y la jaló hacia adelante.

—No te estoy obligando a que me ames, hay una razón por la que no te he confesa...

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