El punto de vista de Liam

Deslicé mi mano izquierda hacia abajo y sentí los nudillos de bronce en el bolsillo de mis pantalones. Quería destrozarle la cara. La vena al costado de mi cuello latía con fuerza, como siempre lo hacía cuando me volvía sediento de sangre. Mi visión comenzó a nublarse de rabia. Sabía, sin lugar a du...

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