El punto de vista de Orlando

—Gracias por mentirle. Sé que no es tu fuerte—tosí. Siempre estaba tosiendo sangre. No quería nada más que arrancarme la maldita garganta del cuello.

—Sí, bueno—dijo Sedric, entregándome un vaso de brandy—. Un día puede que me agradezca por mantener en secreto la identidad de tu hija.

Con manos te...

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