Capítulo 47

El día de su boda, Elsie no sonrió ni una sola vez con su impresionante vestido.

Intercambiaron anillos y, cuando el oficiante pidió el beso, William le tomó la mano —la del anillo— y se inclinó despacio. Bajo el velo blanco, sus pestañas aleteaban sin parar, como si no pudieran quedarse quietas.

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