Capítulo 59

El fuego en los ojos de William se apagó en un instante, como si alguien le hubiera echado encima una manta de nieve: silencioso, frío, pero por debajo el calor seguía hirviendo, lo bastante como para quemar.

—Todo es culpa mía —dijo en voz baja, acercándose a Elsie y tomándole el rostro con suavid...

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