Capítulo 37

Calliope agarró el pijama que tenía al lado y se lo puso. Arrancó la delgada manta, saltó de la cama y corrió al baño. El dolor entre sus piernas era un recordatorio constante. —Chica, lo hiciste de verdad. Ya no eres virgen.

En el baño, se miró en el espejo. Su cabello era un desastre y su cuello ...

Inicia sesión y continúa leyendo