Capítulo 50

El vestíbulo en el primer piso era un completo manicomio. El teléfono en la recepción no dejaba de sonar, y era esa hora en la que todos se apresuraban para fichar en el turno de la tarde. Solo quedaban quince minutos antes del plazo, y la gente seguía corriendo como si su vida dependiera de ello.

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