Capítulo 3 amenazada

–Señora largo de aquí, no quiero ver a nadie–Respondió Estela enojada.

La señora realmente se preocupó, no quería ver a la joven así de triste, quiso ser amable pero Estela no le permitió.

–Señora de Rivera, solo trato de ser amable –Sonrió la empleada.

–No quiero escucharte.

–Pero señora, solo quiero ayudarla.

–Pues no lo vas a conseguir.

No obstante la empleada se acercó más a Estela hasta sentarse junto a ella, era una mujer de algunos cincuenta años con una vida recorrida, su aspecto era muy sereno, con un cuerpo no tan ancho y de piel blanca.

–¿Le ha hecho algo el señor?

Por primera vez, Estela quiso confiar en la mujer, más porque le hacía recordar a su madre. Cristina.

–Ese monstruo me ha tomado por el cuello. ¡Casi me mata!–Dijo con la voz temblorosa.

–¡Ay Dios mío!– Dijo con impresión la mujer.

–Pero te juro que esto no se va a quedar así–Respondió segura Estela.

–Señora no se le ocurra hacer nada.

–¿Qué? No ves como me ha dejado el cuello–Le mostró y este estaba colorado.

–Lo entiendo, pero se lo doy por consejo, no se le ocurra hacer nada, usted no sabe de lo que es capaz el señor Marlon.

–No me interesa, yo soy más peligrosa que él–Rió con ironía. En el fondo se sentía partida en dos, nunca antes un hombre la había maltratado.

Ambas son interrumpidas por la arrogante voz de Marlon.

–¡Estela, ves a cambiarte vamos a salir!.

Antes de levantarse la empleada le susurra a Estela.

–Solo se buena chica y todo saldrá bien–Le sonríe. Estela se levantó del comodo césped y sin mirar a Marlon se dirigió a la habitación, escogio un jens negro con un bluson naranja, en su pies se coloco unas zapatillas negras y dejo su cabello suelto.

Salió de la habitación, pero antes de bajar las escaleras sintió una pequeña punzada en su brazo izquierdo, no se preocupó ya que esto le pasaba a diario, pero esta vez fue un poco dolorosa.

Escaleras abajo noto como Marlon reprendió a uno de sus hombres, le hablaba en un tono muy elevado mientras le enseñaba algo desde su laptop.

–¡Qué tienes por decir!–Le abrió los ojos y el escolta trago grueso.

Pero antes de este responder, Marlon vio el reflejo de Estela, por lo tanto bajo la guardia y soltó un suspiro agotador.

–Estela por favor, ve subiendo al auto–Le pide y ella colocó los ojos en blanco, pero acató la orden de su esposo–Más tarde terminare contigo–Cerró su laptop de un portazo y lo dejó encima del sofá.

El guardia estaba temblando de miedo, sabía que no había hecho su trabajo bien, y eso le traería serios problemas.

Marlon camino hasta el garaje donde se encontraba Estela mirándose en el espejo del auto.

–Subete al auto Estela–Ordena y rápidamente se subió al auto, no quería pelear con Estela, ya hoy había cogido demasiada rabia con uno de sus hombres.

–¿A donde me llevas?–preguntó la chica.

–Iremos al hospital–Ella lo miró confundida.

–¿A qué se debe eso? ¿Estás enfermo?–Volvió a preguntar.

–Creo que ya has preguntado mucho. ¿Podrías callar un poco?.

Las palabras de Marlon salían como un robot, no tenía sentimientos a la hora de hablar, era crudo y seco. No le gustaba dar detalles de nada.

Por primera vez Estela guardó silencio, solo se asomó a la ventana a mirar el campo, le generó mucha paz, ver las vacas mientras comían pasto.

A los pocos minutos llegaron a un hospital, el cual Estela jamás había visto, pero para Marlon era como entrar en su propia casa, la recepcionista del hospital no le pidió documentos de nada, solo le dijo;-delante señor Rivera.

Estela estaba tan impresionada de cómo las personas respetaban a Marlon, era como una figura súper importante, y fue allí donde sintió que el dinero lo hacía todo, hasta el trato de las personas se basa en el dinero, como quien dice, entre más dinero tengan más respeto reciben.

Ambos tomaron el ascensor hasta llegar al piso doce. Entraron al consultorio del doctor, quien estaba súper feliz de tener a Marlon enfrente, se emocionó mucho por tanto no dudo en darle un abrazo.

–Hermano que gusto tenerte aquí–Dijo el médico. Marlon tomó asiento y más atrás Estela.

–Para mí es igual–Dijo Marlon. Estela quedó anonadada luego de escuchar la palabra hermano y no dudo en preguntar.

–¿Son familiares?–Ambos miraron a Estela, pero solo el médico respondió a su inquietud.

–Así es, soy el hermano menor de Marlon, mucho gusto, mi nombre es Oscar–Estrecho su mano. Pero Estela no se la dio, para ella todo lo que tuviera que ver con Marlon era algo maligno, por tanto solo analizó la situación y guardó silencio.

–Vamos Oscar, a lo que vinimos–Dijo Marlon interrumpiendo la incomodidad.

Oscar empezó a preguntar a qué se debía su grata presencia, al parecer Marlon no avisó.

Marlon empezó a comentar a su hermano lo que pasaba con Estela, y que le preocupaba verla de esa manera tan lamentable, parecía un palillo de dientes.

El doctor se levantó de su asiento y empezó a tomarle la presión y luego a revisar sus latidos.

–¿Cómo te sientes?–preguntó Oscar mirando a Estela fijamente.

–Bien–Respondió en seco, era inevitable no imaginar qué le pasaba algo, pero ella solo mintió era muy orgullosa, no quería causar lastima a nadie, y mucho menos con Marlon.

–Entiendo–Dijo Oscar, pero realmente no había encontrado nada anormal en Estela, ya que a simple vista todo indicaba estar bien. No obstante le mando unos exámenes, para ver cómo estaba su organismo.

Al terminar la valoración Oscar se acercó a Marlon para susurrarle unas cuantas cosas, las cuales Estela no logró escuchar.

–Muchas gracias Oscar, lo mantendré en cuenta–Dijo Marlon despidiéndose de su hermano y luego abrir la puerta para salir del consultorio.

Dentro del ascensor Estela no se sintió bien, por tanto se apoyo de las barandas del ascensor no podía con su cuerpo estaba muy débil.

–¿Estás bien?–preguntó Marlon mientras sostenía sus brazos.

–Si. Estoy bien–Respondió sin ánimos.

–Te llevaré con mi hermano nuevamente.

–¡No!-Bufó y de inmediato se soltó del agarre de Marlon.

–Estela, no seas terca, carajo–Farfullo Marlon.

–Déjame en paz, y jamás me vuelvas a tocar.

–Deja tus pendejadas y vamos–Marlon insiste.

–¡Te he dicho que me dejes en paz!–Le grito y oprimió el botón para ir al piso uno. Marlon no dijo nada, solo guardó silencio y se rasco la cabeza. Al llegar al piso uno, Estela caminó rápidamente al garaje hasta subir al auto.

–¿Que se ha creído ese?–Dijo en su enojo, y empezó a limpiar su brazo con la palma de su mano–No quiero que me toque, ¡nunca más!.

Guardó silencio en cuanto vio a Marlon quien se acercaba al auto.

–¿Crees que con esa actitud de mier** vas a lograr todo?–Pregunto Marlon apoyando su barbilla con su mano.

–Mira no quiero pelear contigo, solo conduce y llevame a casa, estoy cansada–Expreso estas palabras en un bostezó.

–Estela de Rivera Monterrey–Espeto mientras le lanza una mirada aterradora a la chica–Te lo voy a advertir por última vez, cuando estemos fuera de casa, compórtate y cumple con tu parte, tal y como lo dijiste. O de lo contrario, descargare toda mi irá con tu madre Cristina–Elevo su mano y tomo el mentón de Estela hasta apretarlo con fuerza–¿Crees que porque solo hablo, no actuó? Si eso es lo que crees, adelante, juega con mi paciencia y lo veras. Te haré ver el infierno con tus propios ojos.

Estela cerro sus oios, y su corazón empezó a latir con fuerza, tanto que Marlon se dio cuenta.

La solto de golpe y postro sus manos en el timón, para luego conducir.

Durante el camino ninguno de los dos hablo, Pero Estela se veia cansada por tanto se durmió, arrescosto su cabeza en la ventana y se acurrucó como un bebé.

A los minutos llegaron a la mansión, afuera estaba la sirvienta esperándolos al igual que dos de sus escoltas, los cuales salieron para darles la bienvenida.

–Bienvenido señor Rivera–Dijo uno de ellos.

–Buenas noches–Le indicó con el dedo para que se acercará, le iba a confesar algo, el hombre se acercó con confianza–Trae una cobija–El hombre no pregunto para que era, si no mas bien fue corriendo a la habitación a buscar lo pedido.

Estela dormía con tanta tranquilidad que Marlon no era capaz de despertarla, colocó la cobija que le había traído él escolta sobre su cuerpo.

Marlon salio con cuidado del auto y le pidió al escolta que cuidara de ella mientras el iba a su oficina para analizar unos pendientes.

Asi fue, tal como lo habia dicho, así se hizo, Marlon fue a su oficina, la cual esta justo en su propia casa, estaba sentado mientras analizaba detenidamente unos papeles que le habian mandado.

«Señor rivera, muchas gracias por todo lo que ha hecho con nuestra empresa, nos ha ayudado a impulsar el presupuesto de los costos, y las ventas se han duplicado…. Att: Compañía Exon.»

Una sonrisa en los labios de Marlon se deposito, sabia que su nueva inversión le traeria muchos éxitos.

–Señor Rivera, le he traído una taza de café–avisa la empleada a través de la puerta.

–Adelante–Respondio Marlon mientras dejaba de lado los papeles para enfocar su mirada en la empleada, quien dejo su cafe sobre su escritorio–Muchas gracias, puedes retirarte–Le pide, pero la empleada tenía una duda enorme la cual queria que fuera respondida–¿Sucede algo?–Preunto Marlon, dándole un sorbo a la taza de café.

–Señor, lo que pasa es que me preocupa su señora–Marlon dejo la taza de cafe con delicadeza sobre la mesa.

–¿Dime exactamente que te preocupa?–apoyo sus codos sobre la mesa y luego cruzo sus manos para apoyar su Barbilla.

–Ella esta mañana se desmayo–Marlon miro seriamente a la empleada.

–¿Acaso no desayuno?.

–Si porsupuesto, pero ella solo estaba hablando conmigo y de un momento a otro se desmayó, pero fue algo momentáneo.

–¿Por qué no me avisaste?-Marlon rascó su frente.

–Señor usted estaba ocupado–La empleada salta luego de escuchar un fuerte golpe sobre mesa, y el café de derramo sobre los archivos.

–Te dije que me llamaras si ocurre alguna novedad con ella, ¿Que hacias dime?–Le reclama en un tono muy elevado.

–Lo siento señor.

–¡Largo!–Estaba muy molesto, Marlon sabia que a Estela le pasaba algo, pero quería averiguarlo cuánto antes, por ello llamo a unos enfermeros domiciliarios para realizar las tomas de muestras. Solo estaba preocupado por ella, ya que si a Estela le pasaba algo, su plan iba a fallar. No podía dejar siquiera que ella enfermara, la tenía que mantener sana. Aparté de su macabro plan, también sentía una conexión sexual, quería arrebatarle la virginidad.

A la media hora aproximadamente, llegaron los enfermeros, quienes se llevaron vaya sorpresa.

–Le tengo mucho miedo a las agujas–Susurra Estela mientras se aferra de los brazos de Marlon.

–No seas tan exagerada mi cielo, todo saldra bien–Respondio Marlon con una sonrisa fingida, en el fondo quería amenzar a Estela con darle una paliza a Cristina, su madre. Si no se dejaba hacer los exámenes.

–¡Marlon por favor dejame!–Gritó Estela casi que llorando.

–Ustedes me disculparan, tengo que calmar a mi esposa–Sonrio nuevamente y tomo por la mano a Estela con tanto amor, que ni el mismo lo creia. La llevo hasta la cocina, Estela temblaba del temor, tanto que sus palabras no salian.

–N…no quiero–Susurro mientras se tumbaba al piso.

Marlon le dió tanta ira, que la levantó por el brazo de un jalon, luego la tomo por los hombros y la sacudió.

–Deja de ser tan tonta, es solo una maldita muestra de sangre, no pasara nada.

–No puedo, no puedo hacerlo…

–Si no iras a las buenas, irás a las malas–Sacó su teléfono y llamo a uno de sus hombres–Mendoza ya sabes lo que tienes que hacer, pero que no se te pase la mano con la anciana–Mientras Marlon hablaba miraba a Estela quien no sabía que estaba sucediendo por ello colocó la llamada en altavoz.

–Listo señor, en estos momentos, entrare a la casa de la señora Cristina.

Estela al escuchar el nombre de su madre, pegó un grito piadoso el cual se escuchó como si le hubieran dado un latigazo por la espalda.

–¡Con mi madre no!–Empezo a golpear el torso de Marlon una y otra vez, pero él la agarro de las muñecas con fuerza hasta dejarla inmóvil, y con un susurro lleno de frialdad dijo.

–Ya sabes quien va a pagar tu desobediencia.

–¡Maldito seas Marlon Rivera!–Le grito.

–¿Entonces vas a dejar que maltrate a la anciana de tu madre?–Estela nego una y otra vez, sabia que él era capaz de eso, ya que en una ocasión estaba apunto de matarla mientras era ahorcada.

–Esta bien–Acepto, aunque en el fondo estaba muriendo de la irá.

–Listo–La solto de un tirón y Estela cayo al suelo.

–Llama a tus hombres para que dejen a mamá en paz–Exclamó Estela mientras se levantaba del suelo.

Marlon no dijo nada, y al cabo de unos segundos llamo a uno de sus hombres para que no le pusieran ni un dedo a la madre de Estela.

–Ya cumplí con mi parte, ahora te toca a ti-dijo Marlon.

Estela asintió, y fue una chica buena, colaboró como pudo, aunque su frente estaba sudada debido al pánico al cual era sometida. En cuanto vio cómo el enfermero sacaba del empaque la jeringa, ella pegó un grito aterrador.

Miro a Marlon con una mirada de tristeza, pero el no se conmovió, solo retorcía la mandíbula cuando los enfermeros miraban para otro lado, porque cuando lo miraban de inmediato sonreía haciéndose pasar por un esposo bondadoso.

Cuando en realidad era mas malo que el mismo satanás.

–Mi Reyna, no dolerá, es solo una pinchada–Marlon se acercó a Estela para acariciar su cabello, le daba pequeñas vueltas hasta dejarlo ondulado–Solo será rápido–Se inclinó y susurró-Ya sabes lo que va a pasar, solo será una llamadita y tu madre tendrá los huesos rotos.

Estela cerró sus ojos y dejó que el enfermero hiciera su trabajo.

-Listo señor-Anunció el enfermero mientras guardaba las muestras en unas cavas-Hoy mismo tendrá respuesta de los análisis.

Marlon acompañó a los enfermeros hasta la puerta y con una sonrisa los despidió.

-Eugenia, prepará una sopa a Estela -Ordenó Marlon con la voz cabreada y subió nuevamente hasta su oficina dejando a su esposa sentada en el sofá aún sin entender lo que ocurría. 

(Estela)

Hoy es un dia muy hermoso, Aunque he vencido el miedo a las agujas, realmente quedé muy traumada cuando estuve hospitalizada, todos los días iban las enfermeras a inyectar en mis muslos un tipo de medicamento que me hacían doler todas las extremidades.

Aparte de eso. Quiero salir a caminar, me siento muy aburrida, y el gruñón de Marlon no es tan pasivo como aparenta. Iré a su oficina a decirle que quiero ver a mamá.

Estela subió las escaleras con un poco de dificultad, ya que su enfermedad le estaba cobrando factura.

-¿Marlon podemos hablar?-Cuestionó detrás de la puerta, su voz era calmada.

Marlon soltó un suspiro, sabía que Estela venía a causar berrinches.

-Adelante Estela.

Estela entró a la oficina, se sentó en una silla con mucha delicadeza.

Y de inmediato empezó a hablar.

-Marlon, Sé que dirás que no, pero necesito ver a mamá-Marlon estaba enfocando su mirada hacia su teléfono-Te he hablado Marlon, porfavor responde-Insiste la joven ahora con voz demandante.

-Ve a cambiarte. Iremos de compras, y también le llevaremos algo a tu madre.

Estela se sintió tan feliz que por primera vez en su vida, le dio una sonrisa a Marlon. Su mayor deseo era ver a su madre.

-Gracias, gracias-Corrió hacia la habitación y eligió un vestido escotado en su espalda y pecho, era corto, le llegaba justo por sus muslos, se vio al espejo. Y quedó impactada.

Dejó su cabello suelto y no se echó maquillaje.

Elegio unos tacones de color negro de la marca MATERGEA. Se sintió cómoda cuando se los colocó.

Se sintió lista y por ello decidió ir hasta la oficina de Marlon, en cuanto Estela abre la puerta se encuentra a Marlon discutiendo con su hija Yesenia. Quien ahora es toda una mujer.

-No es justo lo que has hecho con mamá- Bufo su hija mientras volteaba su cuello para ver a Estela quien entraba por la puerta-Y todo lo hiciste por está asquerosa mujer-Señaló a Estela- abandonaste tu hogar por esta pobretona.

Marlon se levantó de su asiento y habló.

-Estela puedes esperar afuera-Anuncio con mucha vergüenza.

Estela salió sin ninguna expresión y se quedó detrás de la puerta mientras escuchaba todo el sermón.

-No es justo padre.

-Yesenia, las cosas con tu madre no funcionaron eso es todo.

-¡Pero con la mosca muerta de tu esposa si verdad?!-Yesenia se alteró y empezó a maltratar emocionalmente a su padre-Si a mamá le pasa algo, todo será tu culpa, eres el peor padre del mundo. Deseo que vivas una vejez llena de angustia y enfermedades.

Salió espavientada de la oficina de su padre y se encontró con Estela quien dio un susto al saber que la habían pillado mientras espiaba.

Yesenia miró a Estela con desagrado y la amenazó.

-Si a mi madre le pasa algo, juro que las pagarás con tu carné. Cuida bien tu espalda, porque muy pronto mi padre te usará y luego te arrojará a la basura que perteneces.

-No me importa si a tu madre le pasa algo o no, además, ella tiene que aceptar que Marlon es mi esposo ahora-Dijo Estela despreocupada.

-Eres una destroza hogar-Yesenia levantó su mano para agredir a Estela pero Marlon la detuvo.

-Si te atreves a ponerle un dedo encima a mi esposa, juro que cortó todas tus tarjetas de crédito-Yesenia quedó boca abierta.

-¿Harás eso por esta mujer?-preguntó la chica indignada y Marlon asintió.

-Si, por ella haría cualquier cosa.

Estela miró a Marlon, y sintió mucha felicidad, al ver la manera en como la defendía. Pero ella también tenía que ayudar por eso se acercó hasta Marlon y lo abrazó por la cintura.

-Yesenia. Yo amo a tu padre y él a mi. Más bien porque no nos empezamos a llevar de maravilla tu y yo, de ahora en adelante seremos madrastra e hijastra-Estela sonrió con victoria, pero Yesenia la miro aun con más odio.

-Padre, no te voy a perdonar esto, lo juro por mi vida-Yesenia salió rápidamente de la mansión, y con gran velocidad huyó del lugar en su auto.

-¿No te ha lastimado?-preguntó Marlon atentamente.

-No, y si lo hubiera hecho, lo habria lamentado por el resto de su vida.

-olvida a mi hija Yesenia, es un poco testaruda pero en el fondo tiene un buen corazón es solo que está siendo mal informada por su madre-Marlon sonrió para calmar las aguas y agrego-Estela porfavor, vamos al auto, tenemos muchas cosas por hacer -Estela aún seguía abrazando a Marlon cuando cayó en cuenta se despegó de él rápidamente.

-Iré primero -Dijo ella mientras caminaba con dificultad, los tacones no eran lo suyo.

Marlon quedo perplejo luego de ver a la chica caminar, ese vestido le quedaba extremadamente sexy, y hacían que sus pequeñas caderas se vieran apetitosas, era tan corto el vestido que con cualquier brisa se levantaria. Marlon sintió un pequeño corrientazo en su parte íntima. En ese momento se imagino, devorando la virginidad de la chica, quería ver con sus propios ojos la desnudes de Estela, y escuchar con sus oídos, sus quejidos de dolor luego de perder su tesoro.

Imagino tanto en ese momento, que la misma Estela tuvo que volver a la oficina y tomar a Marlon por la manga de la camisa y arrastrarlo hasta el auto.

-Marlon ¿Estas dormido?- cuestionó Ella mientras subia al auto como toda una señora de hogar.

-Si. Realmente no he dormido nada, tu y mi familia me tienen estresados.

Estela río, y acomodó sus piernas, coloco una encima de la otra dejando ver mas sus muslos.

-Marlon, no se cual sea el asunto con tu ex. Pero yo no tengo culpa allí, solo estoy contigo, para pagar la maldita deuda que mi madre tiene contigo.

Marlon desvió sus ojos hacia las piernas de Estela y de inmediato lamió su labio interior, sus pensamientos morbosos seguían, una y otra vez, quería arrancarle la vida a Estela a punta de placer. Pero ella se dió de cuenta.

-¿Que me miras, pedazo de viejo?-Dijo ella con las cejas alzadas.

-Estela, se que soy mayor que tu, pero tienes que respetar, deja de llamarme de esa manera.

-Lo siento amor, ¿así quieres que te diga?-pregunto con tono burlesco.

-Sabes… cuando tenia tu edad, era muy caprichoso, me gustaba beber y no me importaban los demás.

Estela lo miro con atención y de inmediato lo interrumpe.

-Creo que la edad no te ha favorecido, sigues igual, o quizás peor.

-Dejemos el tema por hoy. Hemos llegado-dijo Marlon y sonrió con ternura. Por tanto Estela se sintió incómoda-Estela elige todo lo que quieras para ti y tu madre yo estaré esperándote afuera.

-Esta bien, lo hare-Estela bajo del auto con dificultad, por poco cae al piso, otra vez sus tacones no le ayudaban, por tanto Marlon soltó una carcajada.

-Esa chica es algo extraña-Dijo Marlon asi mismo, estaba contando con sus dedos con todas las mujeres que había salido, y por desgracia la única que ha sido grosera era Estela.

Ella marcaba la diferencia en todo.

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