Capítulo 4 extraña percepción

-Creo que llevaré todos esos vestidos que están en aquella hilera-Estela señaló unos vestidos de colores que estaban colgados en la pared.

-Sí señora-Dijo la empleada y de inmediato empezó a descolgar los vestidos para llevarlos hasta Estela quien los esperaba con los ojos brillantes.

-También quiero díez vestidos talla M, los más hermosos que tengas, y unas bufandas de color negro, rojo y azul.

Los otros vestidos eran para su madre Cristina, sabía que le iban a encantar. También eligió perfumes y zapatos.

Para ella solo se compró veinticuatro vestidos y lencería. Ella sentía que era poco, por ello decidió comprar carteras y accesorios. Estela sentía mucha emoción, nunca antes había comprado tantos vestidos.

-¿Algo más señora de Rivera?-Dijo la empleada con una sonrisa.

-Pensándolo bien creo que si falta algo-Los ojos de Estela se abrieron en gran manera luego de ver unas gafas que estaban en edición limitada. Se acordó que esas mismas eran las que había visto en una revista cuando vivía en su pueblo, y que mejor oportunidad que esta-Quiero unas gafas de esas-Señalo las gafas y de inmediato la empleada se las hizo llegar.

-Estas gafas son muy buenas, tienen una fibra especial para proteger sus hermosos ojos del radiante sol, además de eso, son muy resistentes.

Estela se las colocó y se miró al espejo.

-Son hermosas.

La empleada empezó a empacar y a sacar la cuenta de todos los vestidos y accesorios que había elegido la señora, en total dio una suma muy elevada.

Por eso no se preocupó, su esposo era millonario, se sentía muy importante en ese instante.

-Señora la cuenta da un valor de 90 millones de pesos.

-Todo esto lo pagará mi amado esposo-Estela salió por un momento de la tienda para llamar a Marlon quien tenía el dinero para pagar, pero en ese momento no lo vio. Ni tampoco estaba su auto.

-¡Marlon!-Gritó Estela desesperada.

Camino más para ver si lo veía y nada, no lo encontró. Había un vigilante afuera de la tienda, y de inmediato le preguntó por Marlon, el hombre se encogió de hombros y dijo que el señor había salido hace quince minutos.

Estela se enojó de gran manera, y su rostro estaba hecho una furia.

-Ese desgraciado, me ha dejado plantada.

El sol estaba muy caliente, por eso regresó a la tienda donde estaban las bolsas con todo lo que había elegido.

-¿Le pasa algo señora?-pregunto la empleada.

-Mi esposo salió por un momento, luego vuelve-dijo lo más calmada posible.

las empleadas volvieron a su zona de trabajo dejando a estela sentada en una silla, pero en el fondo se podía escuchar sus susurros mientras chismoseaban sobre la vida ajena.

-Me parece de mal gusto que su esposo el gran Marlon, no le de una tarjeta de crédito, eso habla muy mal de él-Dijo otra empleada que acomodaba unos vestidos en el mostrador.

-Si. De hecho a su ex esposa Raquel si le daba tarjetas e incluso venían juntos a comprar los vestidos-Dijo la empleada que había atendido a Estela minutos antes.

-Es que Raquel fue una buena mujer con Marlon, además ella es una mujer muy educada.

-Si tan buena mujer fue, ¿entonces porqué se dejaron?-Masculló Estela con los dientes apretados.

-Señora disculpenos-dijo una de ellas con las mejillas coloradas de la vergüenza. estela quería arrancarle la cabeza a ambas mujeres pero se contuvo para guardar sus malos modales, pero su paciencia acabó luego de escuchar en el fondo la voz de otra mujer quién compraba en la tienda.

-A veces hay mujeres que no les importa meterse en los hogares ajenos, y lo peor, es que son unas pobretonas.

De inmediato Estela volteó a ver a la mujer que estaba en el fondo.

-¿Disculpa?-Bufó con los oídos a la expectativa, mujer que le gustaba la pelea era a Estela, de inmediato se acercó a la mujer y la encaró-¿Repites lo que dijiste babosa?-insiste Estela con las manos enroscadas listas para darle una lección a esa mujer.

-Mira niña ilusa. Más bien regresa a la tierra de la cual fuiste desenterrada, no cabes en esta ciudad, además de todo, Raquel te odia cómo tú menos crees-La mujer se quitó los tacones, sabía que de parte de Estela venían ganas locas de causar un pleito.

Estela no lo dudó ni un segundo y aventó su mano la cual cayó justo en la mejilla de la mujer-Si tu madre no te enseño a respetar, yo si lo hare, desgraciada-dijo estela.

La mujer alzó sus manos y apuntó al cabello de Estela y de un fuerte jalón la tumbó al piso. Estela se quejó de dolor, pero sabía que tenía que partirle la cara a esta mujer, ella era flaca pero resistente en cambio su contrincante era más gruesa.

La mujer estaba encima de ella mientras le jalaba el cabello, Estela le daba fuertes trompadas a la mujer por la espalda, ambas luchaban por su orgullo. Las empleadas de la tienda salieron corriendo mientras pedían ayuda, pero era más que inevitable, la mujer era más fuerte, por tanto Estela aflojo sus puños, estaba cansada.

-¡Te voy a partir toda esa cara de estúpida!-Gritó la mujer y se levantó del piso dejando a Estela rendida en este, intentó levantarse pero su fuerza le falló, y fue allí donde la otra mujer aprovechó y le dio una tremenda patada justo en las costillas. De inmediato Estela quedó sin aire, se retorció de dolor, no podía siquiera levantar su cabeza, por ello quedó tirada en el piso mientras maldecía a la otra mujer-Tu eres una niña mimada, así que regresa a tu pueblo, no tienes estatus para estar en la cima-Estela cerró sus ojos mientras recuperaba el aire, por su parte la otra mujer acomodo su cabello y salió de la tienda rápidamente.

La mente de Estela estaba en blanco, había recibido una paliza, aunque ella intentó dar lo mejor de sí. No pudo, por ello se sintió con mucha impotencia.

-Todo esto es tu culpa Marlon -Susurra.

Una de las empleadas regresó y ayudó a Estela a levantarse del suelo.

-Ya hemos llamado a su esposo, viene en camino- avisó la mujer mientras le daba un vaso de agua a Estela. Su rostro estaba muy dolido pero a la vez lleno de rabia.

A los pocos minutos Marlon entró a la tienda con desesperación.

-Estela-Dijo y de inmediato ella apartó su rostro, tan solo la voz de él le causaba disgusto.

-Señor, aquí está la comprá que su esposa eligió-La empleada le da una factura a Marlon, y ni siquiera la miro cuando ya estaba sacando su tarjeta para pagar todo. Se acerca a Estela para preguntar qué había sucedido pero ella temblaba de la misma rabia.

No lo miro a la cara ni le respondió solo se levantó de la silla y caminó a zancadas hasta el auto. Entró y tiró la puerta, tan duro que hizo vibrar el auto, de inmediato se miró al espejo y su ojo estaba un poco colorado e hinchado.

Quedó paralizada, no podía parpadear, no llevaba ni tres días en la mansión cuando ya había recibido una paliza.

Su boca empezó a dibujar una profunda tristeza, y sus ojos se echaron a llorar.

-Mamita por qué carajos hiciste ese contrato, ¿No había otra manera de pagar? Mi vida depende de Marlon, ahora soy suya.

Marlon acomodo en el baúl todas las bolsas, eran muchas y pesaban.

Luego se subió al auto y sin preguntar decidió encender su auto.

Estela secó sus lágrimas y trago horrible.

-Estela ¿dime porque estabas peleando?-Pregunto ahora si, sabia que Estela no le iba a responder pero por lo menos lo intento. Ella soltó un suspiro y se apoyó de la ventana para apreciar las calles-Mira, puedo ayudarte, le vamos a poner una demanda si eso es lo que quieres-Propuso Marlon. Pero Estela no respondió-Solo cuéntame qué fue lo que pasó-Insiste Marlon con voz carismática.

-Marlon, ¿Porqué me dejaste plantada? ¿Por qué no me defendiste? ¿Porque me hiciste pasar vergüenza a la hora de pagar un maldito vestido? ¿Por qué eres tan mala gente?-Marlon detuvo el auto en seco por tanto ninguno de los dos salió lastimado ya que llevaban su cinturón de seguridad.

-Calmate-La miró con angustia-No te he abandonado, solo salí a ver a mi hija Yesenia-Estela le hace burla.

-¿A tu hija? ¿No será que fuiste a ver a tu ex esposa?-Preguntó Estela mientras se cruzaba de brazos.

Marlon rascó su cabeza y volvió a mirar a Estela, su mirada estaba vacía, y llena de resentimiento.

-Yesenia sufrió un accidente-Respondió con la voz temblorosa-Pero gracias a Dios no le pasó nada. Solo me llamaron del hospital y era obvio que tenía que ver a mi hija.

-¿Y me imagino que también estaba tu ex esposa Raquel?-Cuestionó mientras acomodaba su cabello.

-Si, es la madre de mi hija. Es de lógica que tiene que estar al pendiente de ella.

-Tu esposa no habla muy bien de mi, se nota que tiene a la gente creyendo que yo soy una destroza hogar, una roba maridos y todo lo que se les ocurra decir de mi.

-Estela piensas demasiado-Dijo Marlon.

-La mujer con la que me he peleado, dijo barbaridades, y todo porque tu ex habla pestes de mi, lo juro que es así.

-Estela por favor-dijo Marlon ya cansado.

-Marlon sigo diciendo que este contrato es una mi3rD∆, solo déjame ir y listo, yo puedo trabajar y pagar todo ese dinero.

-¿En dos años puedes alcanzar a reunir mil millones?-Preguntó Marlon mientras empieza a conducir.

-¿Es mucho dinero verdad?-Volvió a hablar Marlon. Estela se encogió de hombros y apartó su mirada, no quería seguir hablando sabía que iba a perder, y más aún por ser una pobretona, ni con tres trabajos al mismo tiempo podía juntar y pagar tanto dinero-Te llevaré con mi hermano Oscar para que vea cómo está tu ojo.

Marlon se dirigió hasta el consultorio de su hermano, y afortunadamente estaba desocupado.

-Estela ¿Duele?-Preguntó Oscar mientras veía con una linterna el ojo de la chica, quien guardó silencio en toda la consulta, no tenía ánimos de hablar, se sentía con impotencia y mucha infelicidad.

-Hermano lleva en silencio desde que nos subimos al auto, solo mándale algo para desinflamar y listo, creo que mañana estará mejor-Anuncio Marlon mientras pasaba su mano por encima de su estresado rostro.

-Justo eso iba a hacer-Oscar limpio la herida de Estela y luego le colocó un tipo de crema para que bajara esa inflamación más rápido-Listo Estela, por ahora solo tomaras Diclofenaco para desinflamar y paracetamol para el dolor, tomaras una pastilla cada ocho horas durante ocho días.

Estela se levantó de la camilla y de inmediato salió del consultorio, sin siquiera decir las gracias, su plan por conseguir a la mujer que le ocasionó ese daño estaba apunto de suceder, durante todo el camino no dejaba de pensar en todas las formas macabras en como torturaria a la mujer, estaba lista para averiguarlo, no iba a dejar pasar ese caso tan bochornoso.

Marlon.

Salí corriendo en busca de Estela, afortunadamente ella estaba dentro del auto, pude verla desde lejos, su mirada estaba perdida, sentí mucha tristeza de verla de esa manera además de eso, no me quiere contar cómo sucedieron las cosas.

Mientras Marlon estaba ensimismado viendo a Estela su teléfono suena, no dudo en contestar.

-Bueno-Dijo con las cejas fruncidas, era su secretaria.

-Señor Marlon. ¿Ya vio las noticias?-Preguntó ella casi que en un Susurro.

-¿Cuales noticias?.

-Señor, filtraron un video donde su esposa está peleando con otra mujer, y claramente se ve donde su esposa es quien inicia todo.

-Put∆ madre, esto era lo único que me faltaba.

-Señor el vídeo ya tiene más de un millon de reproducciones, y todo en menos de una hora.

Marlon sabía que esta pequeñez podría dañar sus futuras inversiones, nunca antes había tenido algo como esto, es más, la prensa siempre buscaba la manera de dañar la reputación de Marlon, pero él era un hombre bastante astuto, les pagaba una suma de dinero considerada para que silenciaran información dañina. Pero esto se salió de sus manos.

Marlon cerró el teléfono, de inmediato llamó a uno de sus hombres para que llevaran a Estela a casa, el mismo sería quien se encargaría de ir directamente y hablar con la prensa para que borraran todos los videos que habían dado a la luz, a ellos les encantaba ver a los famosos y figuras políticas en problemas, en realidad ganan mucho a causa de la desgraciada de otros.

-Estela, escudero te llevara a casa, yo mas tarde iré-Marlon levantó su mano con cuidado y la dejó caer encima de los muslos de Estela, lo hizo con el mayor respeto-Todo estará muy bien nena-Sonrió con carisma, pero Estela seguía hundida en sus pensamientos, no lo miraba a la cara, solo tenia los ojos puestos en la ventana, en realidad no estaba en este mundo.

Marlon acarició con ternura su muslo, pensó que ella le diría algo grosero, pero no… No dijo nada y eso aumentó la confianza de Marlon, tanto así que llevó su mano hasta el mentón de Estela y con mucho cuidado hizo que su cabeza girara hacia su dirección-¿Cuentame que pasa?-Preguntó con delicadeza, quería ganarse de a poco el corazón arrogante de Estela, sabía que no lo iba a lograr, pero mejor era intentar que lamentar.

-Marlon, si te soy sincera, solo quiero matar a esa mujer-Planteó Estela con la boca empuñada.

Marlon se echó a reír, al principio no le creyó, pero luego se puso tenso. La manera en como Estela mordía su labio del enojo hizo que Marlon dejara de acariciar su muslo.

El teléfono de Marlon sonó nuevamente y con esto la conversación terminó, era uno de sus hombres. Escudero. Este estaba en una esquina esperando a Estela.

Estela salió del auto, y luego subió al de escudero, de inmediato partieron hacia la mansión.

Estela.

Llegué a la mansión, y de inmediato fui hasta la oficina de Marlon, tome su laptop y empecé a buscar en las noticias, en realidad el escolta de Marlon me había comentado acerca del bochorno que pasó en la tienda, y por ello me he convertido en la mujer más criticada del país. Me han catalogado de peleonera.

Mi boca quedó abierta luego de ver como aquella mujer, que su identidad ya la averigue, se llama Sandra…Me dió tremenda paliza. Ella es una maquillista profesional.

Esa mujer era mujer muerta, mordí mi labio inferior con todas mis fuerzas hasta lastimarme. Mi objetivo ahora eres tu. SANDRA. Juro que te voy a sacar sangre, me las vas a pagar desgraciada.

Estela aprovechó y contacto a un detective personal, para ser una mujer de pueblo, de bajos recursos tenía una mente maestra y era muy buena con la tecnología, lo había aprendido cuando trabajó años atrás para una familia rica, niñera, y en sus tiempos libres navegaba en las redes sociales. Ya que su ex jefa la dejaba usar su computadora de vez en cuando.

El plan de Estela había salido a la perfección, ahora solo quedaba quitarle una de sus tarjetas a Marlon para saciar todos sus gustos. Lo vio como una tarea fácil. Por ello espero a Marlon dentro de su oficina, antes de eso, le pidió a Eugenia con todo el amor del mundo que preparara una tetera de café y la llevará hasta la oficina.

Así fue, Marlon llegó cansado a casa, subió las escaleras un poco cansado y se dirigió directo a la oficina.

-Buenas tardes Marlon-dijo Estela con una sonrisa falsa.

Marlon se sorprendió, no sabía porqué actuaba así, pero sin embargo no vio malicia en su intención.

-Buenas tardes- Se sentó en el sofá y desaflojo su corbatín.

-¿cómo te fue?-Preguntó Estela mientras le servía una taza de café.

-Pues nada fuera de lo normal.

-¿Mucho trabajo?-Volvió a preguntar pero esta vez dejando el café con delicadeza sobre la mesa.

Marlon sabía que Estela quería o planeaba algo, por ello fue directo al grano.

-¿Qué es lo que quieres?-Estela lo miró extrañada y negó.

-No se de que hablas-Se sentó en el sillón y se cruzó de piernas mientras miraba a Marlon con una mirada sensual.

-Si, se que quieres algo. Dime que es y yo te lo daré.

-Marlon. Solo quiero una de tus tarjetas-Coloca una carita triste.

-¿Solo eso?-Cuestionó Marlon ahora dándole un sorbete al café.

-Si. Eso era-Estela sonrió en su interior sabía que ese pez ya estaba cazado aún sin pescar...Por ello aumentó su papel como la víctima-Es que me falto comprar unas cositas mas, y bueno no me gustaría estar pidiéndote, ya sabes. Ahora soy tu esposa y tengo derecho a ir de compras sola.

-Esta bien-Marlon sonrió de costado y sacó de su cartera una de las tarjetas y se la entregó a Estela, quien al tomarla sus manos temblaron, sabía que su venganza iba a salir a la perfección.

Estela se levantó del sofá y corrió hacia Marlon, se agachó con cuidado y dejo un beso en su mejilla.

-Muchas gracias-El rico aroma de Estela navegó por el olfato de Marlon, quien cerró sus ojos por un momento.

-Estela, ¿Cómo sigue tu ojo?-Preguntó Marlon mientras la miraba con mucha atención. A pesar de que estaba con su ojo hinchado, para Marlon se vio hermosa, él no podía creerlo, pero estaba empezando a sentir cosas por la rebelde chica.

Estela trago horrible, tanto que Marlon escucho.

-Esta muy bien-Estela se apartó de Marlon y sin decir más salió por la puerta. En cuanto salió su corazón estaba hecho un tambor, ni ella misma sabía el porque tambaleaba de esa manera. Estaba tan nerviosa de que todo saliera mal, pero gracias a Dios salió como lo planeó.

Estela salió muy emocionada de la oficina, fue directo a su habitación y cerrando la puerta pegó un grito silencioso, sostuvo con fuerzas la tarjeta de crédito y la llevó hasta su pecho y soltó un suspiro, de inmediato sus ojos se ensancharon sabía que lo bueno estaba por suceder.

Fue hasta su closet y eligió un vestido no tan llamativa, también se colocó unas gafas para que su ojo no se viera tan mal y su cabello lo dejo suelto y con tenis en sus pies no dudo ni un segundo y salió hasta el jardín encontrándose con uno de los escoltas de su esposo.

Le pidió que la llevara a una cafetería donde minutos más tarde se encontraría con su detective personal, le había ordenado al guardia que se quedara en el auto ya que ella iba a comprar algunas cosas íntimas y por ello él no podía acompañarla

Estela caminó rápidamente hacia la mesa cinco donde se encontraba el detective Anderson, horas antes lo había contactado, se fijó mucho en las reseñas que le habían punteado sus clientes, eso quería decir que el hombre era bueno en lo que hacía.

-Buenas tardes señor Anderson-Estela estrecha su mano para saludar.

-Señora de Rivera, es un gusto trabajar para ustedes.- Dijo el hombre mientras correspondía a Estela.

-¿Ustedes? eso me suena batallón, más bien trabajaras para mí y te aseguro que si haces muy bien tu trabajo te pagaré el doble-la mirada del hombre se abrió en gran manera y una sonrisa llena de avaricia se dibujó en sus labios- también quiero que me hagas el favor, y no le informes nada a mi esposo, no quiero que me dañe todo el plan.

-No señora, no le diré nada, ahora si cuéntame para qué soy bueno-Estela sonrió y sin más allá ni más acá, colocó las cartas sobre la mesa.

-Señor Anderson, necesito que por favor le sigas el rastro a la señora Sandra, la desgraciada que me golpeó, y en cuanto tengas información me avisas, quiero saber todo de ella, hasta lo que come si es posible.

-Será un placer trabajar para usted señora de Rivera -El hombre coloca una sonrisa.

El detective le dejó a Estela su número privado, ya que ella le había comentado de que no tenía un dispositivo por el cual comunicarse.

Estela salió de la cafetería y de inmediato se desplazó a una tienda donde vendían teléfonos, pensó que la única manera para estar al pendiente de todo era por medio de ese pequeño aparato.

-Señora, su esposo me está preguntando por usted-Dijo el escolta mientras me pasa el teléfono.

-Hola Marlon-Dijo Estela sin ánimos.

-Estela, ¿Dónde estás?-Cuestionó con cierta duda.

-Marlon, te dije que iba a estar de compras, ¿Lo olvidaste?.

-Estela, tienes que venir cuanto antes, tu madre está gravemente en el hospital del norte.

Estela soltó el teléfono lentamente hasta que cayó sobre el cojín del auto, su boca quedó abierta y su aliento se detuvo por unos segundos. Siempre tuvo el temor que le dijeran una noticia mala sobre su madre; ella era su debilidad.

-Señora de Rivera, ¿Le pasa algo?-Cuestionó el escolta, tras ver a Estela profundamente triste, no siguió preguntando y estiró su mano para tomar el teléfono.

Marlon.

-Doctor, ¿cómo se encuentra la paciente?- consultó Marlon mientras se adentraba hacia el doctor quién intentó caminar rápido ya que la madre de Estela había entrado en cuidados intensivos.

-La señora ha sufrido una crisis diabética, por ello ha perdido el conocimiento.

Justo cuando el doctor estaba hablando con Marlon. Estela entró al hospital toda despavorida, con el corazón a mil.

-¿¡Como esta mi madre!?-anuncio al mismo tiempo que se acercaba a Marlon y lo tomaba por la camisa dándole pequeños jalones.

-Amada, cálmate-Marlon trató de calmarla pero ella estaba histérica. El doctor abrió los ojos de la impresión, y aprovechó para salir de la conversación e ir a la sala de USI.

-Ningún amada, ¿solo dime como esta ella?.

-Está en cuidados intensivos-De inmediato Estela sintió un mareo y sin previo aviso, cayó al suelo.

Había sufrido un desmayo.

-¡Una enfermera, mi esposa no se siente bien!- Anunció Marlon mientras se agachaba para tomar a Estela dentro de sus brazos.

Estela fue llevada a una camilla hasta brindarle los primeros auxilios, y afortunadamente no era nada grave.

Marlon rascó su cabeza. Estaba arrepentido de haber hecho tal contrato. Ahora su vida era la más criticada, y la más miserable, solo habían pasado unos días y ya ese hombre tenía un tic nervioso en su ojo derecho, debido a tanta tensión.

-¿Familiar de Estela?-preguntó la enfermera mientras sonreía amablemente.

Marlon se levantó de la silla donde se encontraba sentado, y alzó su mano sin siquiera hablar, era más que obvio que tenía vergüenza, a su lado estaba una mujer que le había sacado unas cuantas fotos sin su permiso, eso , para sacar provecho de su calamidad.

Antes de que Marlon se dirigiera a la enfermera le dejó unas cuantas cosas claras a la mujer que lo había retratado.

-Si te atreves a publicar algo, juro que voy a ser de tu vida un calvario-La mujer tragó horrible y de inmediato guardó su teléfono.

Acomodando su camisa Marlon se acercó hasta la enfermera.

-Soy el esposo-Dijo con voz grave.

-Señor, su esposa se encuentra perfectamente, sin embargo hemos colocado un calmante. ha despertado alterada.

-¿Puedo verla?.

-Desde luego.

Marlon se dirigió hasta el cuarto donde tenían a su esposa quien al verlo, no dudó en agitar su mano para que se acercará.

-¿Como te sientes?-Preguntó Marlon mientras acomodaba el rebelde cabello de Estela.

-Estoy bien, pero…-Pauso sus palabras y de inmediato una lágrima atacó en salir-Mi madre está gravemente-añade. Su lágrima por fin pudo salir, esa imagen estremeció algo dentro de Marlon. Y sin pensarlo se agacho y le dio un cálido abrazo a su esposa.

-No estás sola, cuenta conmigo-masculla con la voz calmada.

-Marlon, si a mi madre le sucede algo. Yo… yo moriría-Soltó un llanto desgarrador, y abrazando con fuerzas a Marlon.

-Tranquila, ella estará bien, los médicos harán muy bien su trabajo, además está en uno de los mejores hospitales de la ciudad-Estela se tranquilizó por un momento, y apartándose de Marlon por un instante, notó como sus bellos ojos la miraban con tanta atención, que eso llamó mucho la curiosidad tan patosa que tenía Estela.

La mirada de Marlon se deslizó ahora sobre los delgados y pálidos labios de Estela.

-¿Estás seguro?-Preguntó Estela en un susurro.

Marlon asintio con una cara de tonto, estaba atónito, pero lentamente fue acercando su hermoso rostro hasta el de Estela, estaba a unos cuantos centímetros de pegar sus veteranos labios sobre los de ella

Así fue, Marlon dejó caer sus labios sobre los de Estela. Cerrando sus ojos se dejó llevar por la inmersa sensación, era algo inaudito, pensó que ella lo primero que iba hacer era agredir, o simplemente gritarle, pero no, no lo hizo, la chica solo cerró sus ojos y correspondió su beso. Más que esa no era la primera vez que se daban un beso, pero este. Este beso salió del alma, este tenía una atracción poderosa.

Los labios de Estela eran suaves como el pelaje de un gato y dulces como la miel, eran simplemente perfectos para el gusto de Marlon, un hombre que acostumbraba a besar labios más sustanciosos y gruesos.

-Señora Estela- interrumpe la enfermera con voz vergonzosa.

Estela pegó un salto y de inmediato empujó a Marlon, quien la miraba anonadado, estaba sorprendido de lo que había sucedido, no por el besó, sino más bien, del porque ella correspondió.

-Lo lamento-Se disculpa Estela y la enfermera asintió mientras se acercaba.

-No se preocupe. Solo venia a decirle que ya le darán de alta. Puede firmar unos papeles y listo.

Estela asintió mientras se levantaba de la camilla con ayuda de su esposo, quien no paraba de mirarla, estaba distraído, no le podía poner mente y corazón a ese contrato, pero éste último le estaba fallando. Sin darse cuenta estaba empezando a sentir una extraña percepción por la insumisa mujer.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo