Capítulo 5 cayendo en sus garras

Estela firmó los papeles y a los pocos minutos ya su emergencia había sido terminada.

Marlon, por su parte fue en busca de unas bebidas calientes, el frío no ayudaba mucho a la pareja, mientras compraba en un pequeño kiosco a las afueras del hospital, notó como su hija Yesenia salía de su auto en compañía de su ex esposa Raquel, ambas vestían de blanco. Pero Yesenia tenía una venda en su brazo a causa del accidente. Marlo no dudó ni un segundo en acercarse hasta su hija y cuestionarla.

-¿Qué haces aquí Yesenia?-Marlon rodó sus ojos hacia la madre de su hija, quien lo observaba detenidamente, sus ojos azules miraban con ansias su rostro, se sintió un poco incómodo, por ello trago grueso y enfocó su atención hacia su hija.

-¿Acaso no recuerdas que hoy tengo curación?-Habló la chica mientras se apartaba de su padre, ella tiene un carácter bastante fuerte, más que eso siempre quiere llamar la atención, de cualquier manera.

-Marlon, nosotras estaremos en el pasillo cinco -sonrío Raquel y caminando hacia la entrada del hospital, desapareció.

Marlon soltó un suspiro agotador, no le gustaba que su hija fuera así con él, sabía que había hecho mal en casarse con Estela, cuando ni siquiera llevaba dos meses de separado.

-¡Señor las bebidas se enfrían!-Gritó el vendedor y Marlon chasqueó la boca, para luego ir a recibir lo que había ordenado.

Estela.

Dios de mi vida, mi madre está en cuidados intensivos, no puedo entender ¿cómo sucedió?, la última vez que la ví, estaba súper bien, además, antes de venir a casa de Marlon, le dejé todo anotado, de cómo iba a tomar su medicamento, y a la hora exacta.

Estela caminaba de lado a lado mientras mordía y comía de sus uñas sus manos temblaban debido al desespero que la consumía.

Una enfermera le había pedido el favor que se sentara ya que estaba en la recepción y no podía estar parada allí, por eso decidió caminar hacia las afueras del hospital para tomar aire.

-Mirala, bonitos son los ojos que te ven- expulsó Yesenia mientras entraba al hospital encontrándose con Estela cara a cara.

-Hola hijastra ¿Cómo estás?-Preguntó Estela con una sonrisa fingida.

-No me llames así, ridícula, no soy tu hijastra, y jamás lo seré-Yesenia tomó a Estela por el antebrazo y jalo de ella fuertemente-¿Qué brujería usaste?-Cuestionó con los ojos abiertos.

Estela soltó un suspiro, y enroscó su mano.

-Juro que si no estuvieras en las condiciones que estas, te hubiera dado tu paliza-Se echó a reír mientras se zafaba del agarre de Yesenia-Mas te vale ir corrigiendo tu forma de ser, porque yo no soy la estúpida de tu madre, que se deja de otra mujer, si tu quieres pelear solo avísame, y hacemos un ring de boxeo.

Yesenia quedó con la boca abierta, casi que con la baba colgada, Estela salió de manera apoteósica hasta las afueras del hospital encontrándose con Marlon y Raquel; quiénes platicaban algo, no pudo escuchar ya que estaban un poco alejados.

Estela le lanzó una mirada retadora a Raquel quien de inmediato hundió su cabeza contra el piso.

-¿Porque tu esposa me mira de esa manera?-Preguntó Raquel mientras alzaba su mirada.

-Raquel te hice una pregunta-Cuestionó Marlon mientras alzaba su voz, su ex no estaba dispuesta a responder por ello, le sonrió dulcemente y sacó de su cartera una tarjeta.

-Porque ya no eres mi esposo, esto-Le enseña la valiosa tarjeta-Le pertenece a tu ahora esposa-Se la entrega en las manos.

Marlon sintió un nudo en la garganta, no podía entender porque su ex esposa, le estaba devolviendo todo. Él solo quería seguir ayudando era la madre de sus hijos y además de eso la mujer que por tanto tiempo amó. A pesar de que no fue el mejor esposo, ella siempre ocupó un gran espacio en su indomable corazón.

-¡Amor!-Gritó Estela mientras fingía un dolor en el tobillo-¡Me duele!-Se agachó para poner sus manos en donde le dolía. Marlon hizo un chasquido con su boca. Lo pensó por un instante pero antes de ir a atender a Estela dijo.

-Solo espero que no te vayas a arrepentir.

Marlon camino hasta Estela, estaba destrozado por dentro. Pero tenía que seguir adelante.

-Marlon, ¿qué carajos haces con ella?-Preguntó Estela mientras lo miraba de manera malévola, sus ojos brotaban chispas de irá, no estaba celosa, solo le daba enojo el simple hecho de que Marlon hablara con la madre de la mujer que odia en estos momentos. Yesenia, esta última se había convertido en su segundo objetivo. Y estaba dispuesta a darle su lección.

Justo en el momento que ellos están hablando el teléfono de Estela suena, Marlon quedó paralizado luego de ver a Estela sacar un teléfono de su pequeño bolso.

-¿Cuándo lo has comprado?-Cuestionó sin dejar de mirar el teléfono.

-Lo compré y listo, ¿Acaso tengo que darte detalles, esposo mío?-Sonrío y se apartó un poco de Marlon, a una distancia aproximada para poder hablar con el detective Anderson.

-Señora Estela, ¿Puede hablar?-preguntó el hombre en un Susurró..

-Si claro, te escucho.

-Señora, le tengo información de la señora Sandra. Y créame que le va a encantar.

-Dime, ¿qué es lo que sabes?-Respondió ella de manera rápida.

-La señora Sandra, vive en el prado, no tiene hijos, no es casada, sus padres murieron hace un par de años, actualmente trabaja para una agencia de modelaje, es maquillista, pero….-El hombre hace una pausa y se echa a reír-La señora tiene un secreto-Los ojos de Estela brillaron-Tiene una relación a escondidas con uno de sus jefes. Rodrigo, quien es casado-Creo que ya sabe por donde darle-Término el hombre.

-Que comience la venganza-dijo estela y le pidió un último favor al detective-Quiero el contacto de la esposa de Rodrigo, y…-hace una pausa y soltó una carcajada. Necesito que esta noticia esté en todos los canales del país. Y por cierto, no quiero que mi nombre esté involucrado en nada.

-No se preocupe, nadie sospechara de usted.

-Eso es lo que espero-Estela volvió a mirar a su esposo quien la miraba desde lejos.

-Hoy mismo le conseguiré el contacto de la señora. Y también hablaré con un amigo de la prensa para que se comunique con usted, para así poder brindarle todo lo que desea con respecto a la publicidad.

-Esta bien, quedó atenta.

Estela colgó la llamada y se dirigió hasta su esposo quien no tenía buena cara.

-Estela, no diré nada sobre el teléfono, pero si quiero que me expliques ¿Porque atacas a mi hija?.

-Marlon. No acostumbro a atacar a los animales.

-¿Que dijiste?-Cuestionó con las cejas hechas una tormenta.

-Si. Tu hija Yesenia, es un pedazo de animal-Ese comentario hizo que Marlon tomará del antebrazo a Estela y dándole un fuerte apretón farfulló

-¡A mi hija la respetas!-Estaba enfurecido.

-¿Acaso ella me respeta a mi?-Expuso con una mirada retadora, misma cara que le hizo a su ex jefa y por ello la corrieron del trabajo.

-Mira Estela, no quiero volver a escuchar cómo dices cosas horribles de mi hija-Marlon apretó con más fuerza su delgado brazo, el cual estaba morado debido a la retención de sangre.

-Me duele el brazo-Ella intentó zafarse de su agarre, pero él seguía lastimandola

-Estela. Te lo vuelvo a decir, si vuelvo a escuchar el nombre de mi hija en tu sucia boca. No sabes de lo que soy capaz-La soltó de un tirón, casi cae al piso de no ser por quedar arrodillada juraria estar con la cara enterrada al piso.

Marlon se dirigió a la entrada del hospital sin siquiera mirar a Estela, quien se retorcía del dolor debido al fuerte agarre al cuál fue sometida.

Miró su delgado brazo y en este tenía pintado los dedos de su esposo.

Su mandíbula tembló pero tenía que ser fuerte, además no era la primera vez que era humillada.

-¿Estás bien?-Una voz bastante madura la interrogó. Estela se volteó rápidamente encontrándose con un hombre de algunos treinta años, cabello rizado corto, y sus ojos eran marrones.

-Si, si estoy bien-Respondió ella en un Susurró.

-Estela, siento mucho que mi padre sea un poco grosero contigo, es normal en él-Estela abrió los ojos cuando escuchó el relato del hombre. A decir verdad, era muy hermoso, casi tenía un parecido con su padre Marlon siendo que esté era un poco más bajo en estatura.

-¿Entonces viste como tu padre me maltrataba?-preguntó ella mientras se acomodaba su cabello.

-Estela. Lo he visto todo, y créeme que no estoy de acuerdo.

-¿Por qué no interviniste ?-Cuestionó.

-Mira Estela, solo quería saber si estabas bien-El hombre dio media vuelta y caminó a pasos firmes hasta las entradas del hospital.

Marlon.

-Hija, ¿Cómo te sientes?-preguntó Marlon mientras acariciaba el cabello de su hija Yesenia.

-Padre no te quiero ver, ¿acaso no entiendes?-Dijo ella.

-Marlon creo que no es el momento-intervino Raquel tomando de la manga de la camisa a su ex esposo, este miró la intención y abrió los ojos, no quería aceptar de que su hija lo rechazara, pero se sintió vencido en ese momento. Yesenia no quería ver a su padre ni en pintura, por lo tanto sacó su teléfono y empezó a grabar un en vivo para sus seguidores de Instagram-Marlon, solo vete-anunció Raquel en un tambaleo no se sintió bien en ese momento, su presión no estaba en buenas condiciones, llevaba días sin comer bien y su cuerpo estaba deshidratado al parecer la ruptura con Marlon la había afectado un montón.

-¿Estás bien?-cuestionó Marlon mientras sujetaba con fuerzas a Raquel quien casi cae al suelo, sus ojos se pusieron blancos y su boca pálida como el papel.

-¡Mamá!- voceó Yesenia mientras tiraba su teléfono al suelo y corría hacia su madre.

-Hija, tranquila estoy bien-Raquel se incorporó y se mantuvo por sí sola.

-Padre será mejor que te vayas. ¿Acaso no ves como se pone mamá cuando te ve?-Raquel hizo un chasquido con su boca dando a entender que no estaba de acuerdo con su hija.

-Padre, madre, hermana-.exclamó Mario quien entraba al hospital con una inmensa sonrisa, todos se voltearon a verle. Y la primera que lo abrazó fue su hermana.

-¡Viniste!-Dijo Yesenia apretando el cuello de Mario con un asfixiante abrazo.

-Hijo-Dijo su madre.

Mario sonrió y les saludo. Aunque por dentro no veía esa figura paternal del lado de su padre. Marlon, quien desde hace un par de años entró en disgusto con él.

-Lo mejor es que yo me marche- anunció Marlon con las cejas hechas una tormenta, el solo hecho de ver a su propio hijo le traía malos recuerdos.

Marlon salió a zancadas del lugar, no podía entender cómo es que su hijo había volvido, el mismo le prohibió la venida a Colombia, pero claro, como ya era mayor de edad, podía hacer lo que se le viniera en gana. Ya habían pasado alrededor de trece años desde la última vez que ambos hablaron.

-¡Pero ella estará bien!-Gritó Estela despavorida, sus manos temblaron al escuchar que su mamá podía quedar en coma durante unos días, o quizás meses.

-Señora cálmese-Dijo la auxiliar de enfermería.

-¿Que me calmé?-Preguntó con una cara de agonía, tanto asi que causo un poco de lástima.

Marlon se quedó parado como estatua mientras veía a Estela mangonear la bata de la enfermera.

Estela soltó a la enfermera y se tumbó contra el piso, el impacto de sus rodillas hizo un ruido fuerte. Como si se las hubiera rompido.

De inmediato sus lágrimas empezaron a salir como un río desbordado estaba muy afligida, además de eso no tenía un consuelo, o un abrazo siquiera. Estaba sola. Sola.

Marlon no quiso entrometerse, solo la analizaba desde lejos, y se preguntaba ¿Realmente valió la pena casarme con esta chica?. Estela parecía una niña pequeña llorando en medio del solitario hospital, su llanto conmovió a las enfermeras, quiénes trataron de ayudarla, pero ella no quiso, solo las fulminaba con la mirada.

Los ojos de Marlon se abrieron a tal punto de no creer lo que miraban sus ojos y su mandíbula se endureció como piedra china.

-Estela, ¿Por Qué lloras?-Preguntó Mario agachándose hasta quedar arrodillado.

-Lo único que me faltaba… -Estela soltó un sollozó.

-Estela, ¿Quieres que salgamos a tomar un té, y me cuentas porque lloras?-Preguntó él. Estela asintió, y esa fue la bomba que detonó a Marlon, se sintió un poco furioso ya que Estela había rechazado la ayuda de las enfermeras, pero en cambio la de su hijo Mario no.

-¿Quizá le guste?-Se pregunta a sí mismo, y era obvia esa pregunta, Estela y Mario eran jóvenes y llenos de vida. los vellos de Marlon se erizaron en cuanto vió a Estela sonreír y darle las manos a Mario para que la ayudara a levantarse, además parecía estar encantada.

Ambos salieron por la puerta del hospital, era la primera vez que Marlon sentía rivalidad por su primogénito, ni él mismo sabía el porqué ese sentimiento tan extraño.

-Señor Marlon su suegra necesita un donante de sangré, su presión es baja, y además de eso tiene anemia. Su salud es crítica.

-No se preocupe, hoy mismo conseguiremos a los donantes.

La enfermera se marchó y Marlon sacó su teléfono e informó a su secretaria de que publicara en el grupo de la compañía que se necesitan donantes de sangre y que darían un buen dineral a todo aquel que se postulara.

Así fue, en menos de 10 minutos ya habían 200 personas postuladas.

Todos se acercaron hasta el hospital haciendo filas para donar su sangre, como era más que suficiente con tres personas, para colaborar con doña Cristina. Marlon decidió donar toda la sangre que quedaba al hospital.

Toda había salido a la perfección para marlon no había nada imposible lo que quisiera hacer lo hacía hoy mismo y sin tantos pretextos, por su parte no estaba tan feliz ya que Estela había salido con su hijo hace aproximadamente dos horas, por tanto él mismo decidió ir a averiguar con sus propios ojos porque habían tardado, y para su sorpresa se encontró a su hijo mientras reía a carcajadas con Estela en una pequeña cafetería, ambos parecían estar agusto y eso aumentó más el enojo de Marlon, tanto que las venas de sus manos se salieron y una gran presión en su estómago se formó, era como si quisiera votar llamas por la boca.

Estaba a punto de dar un paso para interrumpir la grata conversación pero se detuvo de golpe luego de escuchar lo que Estela dijo.

-No, definitivamente no me gusta, es un poco viejo-sabía exactamente que Estela jamás sentiría algo por él, pero nunca perdió la esperanza ya que toda mujer que probaba sus labios caía encantada.

Mario miró a Estela con mucha atención, su comentario le había gustado, por ello decidió invitar a Estela a jugar dominó.

-Mañana iré a casa de mi padre y jugamos una partida-¿Que dices?-Estela sonrió y asintió meneando su cabeza.

Marlon dio media vuelta y se dirigió a una zona bastante alejada del hospital y sacando su mechero y uno de sus cigarrillos se dispuso a fumar, siempre que fuma su estrés disminuye. Tomaba grandes cantidades de humo y luego la dejaba por unos segundos dentro de su boca y lentamente la hacía expulsar por su fileña nariz.

-Estela, si supieras cuales son mis deseos contigo-dijo esto de manera fría y sus párpados se medio cerraron como la mirada de un criminal.

Acabando con su cigarrillo giró su cuerpo y caminó hasta las entradas del hospital, con su mirada acusadora buscó a Estela y para su sorpresa dormida en una silla, su cuerpo estaba encogido y su cabeza estaba en una posición no tan cómoda.

Los ojos de Marlon recorrieron por todo su delgado cuerpo, en ese preciso momento imaginó a Estela acostada en su cama con un sexy vestido de lencería, devoraba cada parte de su cuerpo. Lamió su labio inferior como un lobo en busca de su presa a medianoche.

De inmediato empezó a sentir un cosquilleo en su anatomía y se dio cuenta que no podía esperar ni un día más para hacer suya a aquella mujer insumisa, quería llevar todo al pie del contrato, pero su desespero por perjudicarla era más, quería algo especial el dia que le quitara su doncellez, como una habitación llena de rosas y velas perfumadas, pensó que no lo merecía, Estela era muy grosera, por ello podía perder su inocencia en cualquier motel.

Los labios de Estela estaban un poco partidos, quizá el frío los amordazó, y sus pequeñas manos estaban debajo de su cabeza. Marlon quedó estático en cuanto vio que el cuello de la joven no estaba de buen color, y recordó la mañana que casi la estrangula.

Se sintió culpable, y mirando sus manos se lamentó.

¿Cómo pude?

Se preguntó así mismo.

-Estela, traje lo que me pediste…

Las cejas de Marlon se encontraron dando entender una expresión de incomodidad, volteó su cuerpo para encontrarse con su hijo Mario quién en sus manos sostenía dos bebidas calientes, ambos chocaron sus miradas era como si dos meteoritos hubieran impactado, los dos tenían la misma mirada de arrogancia.

-¿No ves que está dormida?-Expuso Marlon con la mandíbula tensa.

Estela despertó de un brinco luego de escuchar la voz de Marlon, y acomodando su cabello dijo.

-Esposo, viniste.

Se levantó de la silla a duras penas y tomando a su esposo de la cintura lo abrazó, ese gesto le dio rabia a Marlon ya que había recordado el sucio comentario que Estela había dicho en la cafetería, quería quitarle de un tirón las manos de su cintura pero recordó que a vista de otros eran la mejor pareja del mundo.

-Asi es mi amor-Tomo el mentón de Estela y lo acarició-¿Como te sientes mi vida?-Cuestionó mientras la miraba con ternura. Estela percibió una extraña sensación y sintió una pequeña presión en su estómago, no sabía si era de vergüenza o quizá porque le estaba empezando a gustar. Agitó su cabeza, pero sus mejillas coloradas la delataron, Marlon se sintió importante, por ello se atrevió más y depositó sus manos encima de la cintura de Estela.

Su hijo Mario se avergonzó de la situación y decidió ir a otro lugar, no sin antes dejar las bebidas en la silla donde estaba Estela.

De inmediato tomó una bocanada de aire y quitó las manos de Estela de su cintura y dijo.

-¿Así que son amigos?-Estela asintió.

-Si, además de eso, tu hijo si es amable, no como otro.

-Estela de Rivera, no te voy a prohibir la amistad con mi hijo, pero si te pido, que por nada del mundo hables acerca de lo nuestro.

-¿Te da miedo que se enteré?-Estela se echó a reír.

Marlon dejó a Estela hablando sola y se dirigió hasta el garaje se subió a su auto y antes de tomar el timón para conducir su teléfono sonó, y era del área de laboratorio.

-Diga-Contestó atento.

-Señor Marlon, muy buenos días, espero que esté bien, le llamó para decirle que ya los resultados están listos.

-En media hora iré al hospital para que me expliquen exactamente qué le pasa a mi esposa.

Así fue, Marlon condució hasta el hospital Bioaméricas y entrando hasta el consultorio de un médico muy bueno, expusó su "angustia"

-Doctor. ¿Dime cómo salieron los resultados?-Marlon tomó asiento.

El doctor Le sonrío y también le saludó y colocándose sus gafas encima de su nariz empezó a leer los resultados, su cara no era para nada agradable.

-Señor, su esposa tiene un cuadro de desnutrición bastante severo, además de eso tiene anemia.

Marlon soltó un suspiro, era tal cual lo que imaginó días anteriores, sabía que Estela tenía una desnutrición complicada, ya que su madre también la tiene y muchas personas en el pueblo donde ella vivía.

-¿Que me sugiere?-Dijo mientras se cruzaba de brazos.

-Por ahora, seguir un plan de alimentación balanceada que tenga muchos nutrientes, para ello tiene que estar apoyado de un nutricionista…

Estela.

Ya es de noche estoy parada justo viendo a mi madre a través del vidrio templado que nos divide, ella está con un una destroza la cual transmite un tipo de medicina hacia su cuerpo, había hablado con la doctora y ella me dijo que ya mi madre está fuera de peligro, que lo más probable es que pasado mañana la lleven a la habitación de recuperación y luego pasaría a estar en casa con nosotros.

Me estreso luego de pensar en cómo va a ser mi madre ahora que salga del hospital, realmente no tenemos ayuda de nadie y con los vecinos ni contar, todos nos odian luego de que saliera casada de el pueblo.

Por parte de mi madre solo teníamos a un tío el cual fue asesinado por una banda criminal, luego de que ellos hicieran limpieza por el pueblo ya que mi tío era un vendedor de drogas.

Tampoco estaba segura de que Marlon fuera a aceptar a mamá en casa, sería un golpe bajo para mí, ya que utilizaría a mi madre para obligarme a hacer cosas que no quiero y es una desventaja, tenerla a mi lado me restaría.

Estela estaba ensimismada en sus pensamientos y no escuchó cuando su nuevo teléfono estaba sonando, luego de que este se partiera de tanto sonar ella se dispuso a tomar la llamada y para su sorpresa era Marlon.

Estela se sorprendió ya que no le había dado su nuevo número a su esposo.

-¿Cómo lo supiste?-fue lo primero que dijo en un susurro.

-Todo lo sé-Estela trago grueso ya que eso tenía muchos significados, Como por ejemplo pillarla con las manos en la masa mientras cobraba venganza con la mujer que la golpeó. Sandra-Estela. Sube al auto que está fuera del hospital. Necesito hablar contigo-Respondió con voz relajada.

Marlon colgó la llamada, lo cual dejó con intriga a Estela.

Ella salio hasta las afueras y vio el auto de color negro, se subio confiada ya que era una de las camionetas de Marlon.

-¿A dónde vamos?-Le pregunta al escolta, quien solo guarda silencio.

-Vamos a un restaurante mi señora.

Al cabo de unos minutos, llegaron a un restaurante donde venden unos guisos de pollo bastante exquisitos.

Estela bajó del auto rápidamente, en cuanto entró al restaurante se encontró a Marlon sentado de manera elegante, en sus ojos tenía unas gafas negras, y en sus manos sostenía el menú.

Estela no saludo, solo se sentó de manera brusca, haciendo notar su llegada.

-Se dicen buenas noches-Dijo marlon mientras dejaba el menú a un lado y prestar atención a su rebelde esposa.

-¿Para que me invitaste?-Dijo Estela mientras estiraba su mano para ver el menú.

-Estela, hemos analizado tus exámenes, y tienes anemia acompañada de desnutrición-Estela quedó perpleja y un miedo recorrió por su mente.

-Voy a morir…-masculló y quedó ida, era como si su cuerpo estuviera pero su mente no, se sentía a un paso de lanzarse a un inmenso abismo, tenía miedo de morir, sus difuntos familiares habían padecido de lo mismo y lamentablemente murieron.

Marlon colocó su gran mano encima de la de Estela y le dio una caricia.

-Desde mañana contrataré al mejor nutricionista para que te acompañe durante tu procesó.

Los ojos de Estela se aguaron inmediatamente. Llevaba muchas cargas encima primero la de su madre y ahora la de ella, sintió como sus mejillas eran mojadas debido a sus lágrimas, esas lágrimas que llevaban tiempo encerradas y que por fin pudieron ser liberadas, esa carga que la azotaba día y noche por saber qué ocurría con su estado de salud.

-Gracias Marlon-dijo entre sollozos.

La actitud fría de Marlon cambió en cuestión de segundos, luego de ver a aquella chica desconsolada mientras lloraba por su calamidad.

-No te preocupes haré todo lo que esté en mis manos para salvar la vida de tu madre y la tuya, además de eso daré a las personas del pueblo ayudas, sé que tu caso no es el primero, hay muchos muertos debido a la desnutrición y el gobierno no brinda una mano.

-Te lo agradecería un montón-Estela se levantó de su silla y corrió hacia el regazo de Marlon y sentándose en sus piernas lo abrazó.

Los ojos de Marlon se abrieron estaba en shock, pero una sonrisa malvada se dibujó en sus labios, sabía exactamente que la chica estaba cayendo en sus temibles garras.

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