Capítulo 212: No me pidas perdón

Ian abofeteó a Emily con fuerza en la cara. El sonido agudo de la bofetada resonó por toda la mazmorra.

La mejilla de Emily se hinchó al instante, y la sangre comenzó a brotar de la comisura de su boca.

—¡Deja de fingir! —dijo Ian con crueldad—. Solo haz lo que te digo y abre las piernas. Aún pued...

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