Capítulo 22 Capitulo 22

La silla que no se ofrece

Amaneció con olor a fogón apagado y a hombre que no se había sentado.

Lo vi al bajar: Alejandro en la puerta de servicio, la camisa de ayer, la barba de una noche entera. No había claro en sus manos. No había ceniza. La promesa de quemarlo seguía siendo promesa. Me miró e...

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