Capítulo 32 Capitulo 32

La sesión

La sala grande olía a cera vieja y a demasiada gente para un mediodía sin fiesta. Don Silvestre había mandado abrir las ventanas, pero el aire no entraba del todo. Se quedaba en los bancos, pesado, con el rumor de los que habían venido a oír si la Casa Alta iba a ofrecer otra silla o a so...

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