Capítulo 37 CAPÍTULO 36

— EL TIGRE DEL ZOOLÓGICO

Victoria no esperó a pensarlo. Bajó las escaleras corriendo, agarró un abrigo del perchero del vestíbulo sin fijarse de quién era, despertó al chofer a golpes por segunda vez esa semana y se subió al carro.

—Por el camino de los robles. Despacio. Con las luces altas.

No l...

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