Capítulo 39 CAPÍTULO 38

— EL DESGREÑE

Victoria no tocó. Giró la manija y empujó la puerta de un golpe.

El cuarto de Alexander estaba iluminado por una sola lámpara de pie junto al sillón de lectura. El faisán estaba sobre la cómoda, con la cola tornasolada colgando por el borde como una bufanda de plumas. Alexander estab...

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