Capítulo 8 CAPITULO 6: ME PERSIGUE
AGNA
Esto tiene que ser una jodida broma, estoy harta de esto. Ya no puedo más, otra vez estoy aquí, en medio de dos chicos que son muchos más altos que yo, intentando de que no se partan la cara otra vez.
-¡Si te atreves a volver acercarte a ella o si quiera tocarla te mato! ¿Entendiste? - Le ladra Ilán a Cristopher.
Está mañana cuando veníamos caminando por los pasillos de la escuela Cristopher intento acercarse a mi otra vez y Ilán se dio cuenta y le salto como una fiera encima. Nunca había visto a Ilán de esa manera, está lleno de ira, como si estuviera poseído.
-¿Y tú quién eres para prohibirlo? – Dice en un tono arrogante Cristopher - ¿Acaso te gusta esa becada?
De verdad que este chico no sabe cuándo callarse. Yo me toco el puente de la nariz, estoy a nada de dejar que se maten a golpes.
-¡Ya basta! – Digo.
-Y si fuera así ¿A ti qué? – Le contesta Ilán. Ignorando lo que dije.
Mi cuerpo se tensa al escuchar lo que acaba de decir. Me quedo confundida con esa respuesta, pero no quiero darle transcendencia al tema, simplemente haré como siempre, fingiré demencia.
-¡Vamos Ilán! No vale la pena discutir con él – Le digo.
Cuando doy la vuelta siento que me toman del brazo y me detienen.
-¡Besas muy rico muñequita ! - Me dice al oído este imbécil, con una gran sonrisa.
¿Pero qué diablos? ¿No le fue suficiente con todo el escándalo que había causado? Respire profundo y sigo caminando, ya quiero que esto acabe.
Siento como la gente comienza a murmurar, como las demás chicas se daban cuenta que yo existo y comienzan a insultarme, pero no les voy a dar el gusto, haré como si nada hubiera pasado, solo voy a intentar evitar a este chico a toda costa, lamentablemente es mi compañero de baile, pero solo lo tendría que ver ahí, para mi mayor suerte no dábamos ninguna clase juntos, a pesar de que éramos de ultimo año. Ellos como son de las familias más influyentes del país, daban clases extras para aprender a manejar los negocios familiares.
-Mantente alejada de él ¿Sí? – Me dice Ilán.
Me toma del brazo, me hace mirarlo y prometer que trataría en lo más posible alejarme de Cristopher.
CRISTOPHER
Estoy en el salón que tenemos los chicos y yo. Le doy una calada a mi cigarro y evoco las imágenes de la noche anterior. La polla se me endurece instantáneamente.
-¿Te dolió la bofetada? – Dice Edwards.
Comienza a reírse de mí – Idiota - Realmente mi chica golpea duro, me dolió más su bofetada que los golpes que me di con el imbécil de Ilán.
-¡Gajes del oficio! - Le digo tratando de no darle importancia.
Tengo que admitir que me dio en el ego la muñequita ¿Cómo se atreve a decirme todo eso? Prácticamente me dijo que soy un bruto.
-Te va a quedar difícil cumplir la apuesta ¿No mi querido Cris? - Ahí viene Asher, también a darme en la herida.
-A Cristopher Walker nada le queda grande y menos una mocosa de esas, así como se lo dije a ella, me gusta domar fieras y ella no será la excepción, después de un tiempo la tendré comiendo de la palma de mi mano – Digo airoso.
No puedo decirles que desde comenzó la apuesta, voy cada noche al complejo de apartamentos donde vive, la observo desde la ventana y me masturbo con su reflejo.
Me estoy obsesionando con esto.
-O ella a ti de la suya – Dice Edwards.
Él y Asher se echan a reír, pero eso jamás iba a pasar, yo nunca me enamoraría de alguien como ella, ella solo es un juego para mí, es una apuesta que quiero ganar y que nada me va a detener, y al ver como el imbécil ese la cuida y la defiende más competitivo me pone.
Solo quiero hacerla mía, para restregárselo a Ilán en la cara y seguir siendo el gran hijo de puta que soy.
AGNA
Ya han pasado varios días de aquel incidente, he tratado lo más posible de no toparme con Cristopher. Aunque sigo teniendo el mismo sueño y ya mi desconocido tiene rostro y es el del maldito cabrón.
Quiero cumplirle la promesa a Ilán, y no quiero más problemas, desde que ese tonto me besó, siento que las chicas me han comenzado a atacar, como si yo tuviera la culpa que ese demente me hubiera besado.
-¡Hola Muñequita peligrosa! ¿Te has estado escondiendo de mí? – Esa maldita voz llega a mis oídos
¡No! Lo que menos quería, mi cuerpo se tensa y mi cuerpo se estremece cuando su aroma invade mis fosas nasales.
-¿De dónde apareciste? – Le digo.
-¡De un cuento de hadas! – Contesta y sonríe.
¡Puff! Este chico no puede ser más engreído porque no es más alto. ¿Todo lo tendrá así de grande?
-Bueno, entonces regresa a él – Le contesto y comienzo a caminar, para alejarme lo más rápido de él.
-¿Por qué tan grosera? – Hace un mohín con la boca.
¿Enserio me hace esa pregunta? No se da cuenta que desde que se le dio por perseguirme me he ganado el odio de toda la escuela, y me he hecho más visible de lo que yo quería ser.
-¡Piérdete! ¿Sí? No estoy de humor para tus arrebatos – Le digo exasperada.
-Ya te dije que te voy a domar, eres una pequeña fierecilla – Me toma del rostro y acerca el suyo, nuestras narices se tocan - Y a mi ninguna me ha quedado grande
Me dice casi en los labios, se da la vuelta y se va. Realmente este chico me iba a volver loca.
Tengo que alejarme de él, ya que él es todo un pecado, y yo no pienso volverme una pecadora.
Comencé a caminar hacia mi salón, tenía clases todo el día y por último tendría que ir a verle la cara a este imbécil en la clase de baile, iba caminando muy tranquilamente cuando de repente siento que me tiran un balde de agua del segundo piso de la escuela.
-¿Pero qué mierda? – Chillo.
Cuando alzó la mirada eran unas chicas del otro salón. Blanqueo los ojos ¿Es enserio?
-¿Qué te pasa? - Les grito
-Aléjate de nuestro Cristopher pobretona – Me dice una de ellas, con los brazos cruzados y una sonrisa.
-¿Qué les pasa estúpida? ¿Están ardidas de que ese imbécil le haga más caso a mi amiga que a ustedes? – Siento la voz de Emily junto a mí.
-¿Estas bien princesa? – Ilán llega y me pune encima su chaqueta.
Tomo aire e intento no llorar, no quiero darles el gusto, no pienso permitir que me arruinen el día. Yo puedo con esto, yo siempre puedo con todo.
-¡Si estoy bien! – Miento.
Sé que no estoy. Estoy llena de mucha rabia, todo esto es culpa de él ¿Quién le pidió que se fijara en mí? Ahora me tengo que aguantar esto.
-¡Vamos amiga! Yo tengo ropa en mi auto, te presto – Emily me toma por los hombros y me obliga a seguirla, guiándome hasta su auto.
-¿Qué te paso muñequita? ¿Te caíste a una piscina? – Siento una voz detrás de nosotras.
Lo que me faltaba, que se apareciera este imbécil, me giro y lo fulmino con la mira. Él me da una mirada que no logro descifrar, pero noto algo extraño en ella ¿Rabia? ¿Ira? ¿Preocupación? Sacudo la cabeza, el agua me está haciendo alucinar.
-¡Esto es tu culpa! - Le dice Emily dándole un empujón.
-Controla a tus seguidoras, si no quieres tener problemas conmigo, y ya te dije que te alejes de Agna - Le dice Ilán dándole también un empujón.
Veo como su cuerpo se tensa y aprieta la mandíbula, me mira y sus ojos azules están oscuros ahora, es como un cielo que avisa que se acerca una gran tormenta.
-¡Vamos amiga! - Emily me toma de la mano para que sigamos caminando, pero Cristopher me toma de la mano y me detiene.
-¿En serio esas chicas te hicieron eso por mí? – Su tono está lleno ¿De culpa?
Me lo quedo mirando, tengo que estar enloqueciendo, por qué esté chico sentiría culpa, me odia.
-¡Si! Me dijeron ¨Aléjate de nuestro Cristopher¨ - Le digo, con una medio sonrisa - Sin saber que eso es lo que, me gustaría, que te alejaras de mí, que dejaras de buscarme y traerme problemas, mantente alejado, solo hablemos en el salón de baile y cosas de la clase, nunca hemos sido amigos, es más nunca te habías dado cuenta de mi existencia – Suelto - No sé por qué ahora te me acercas, pero lo único que quiero es que mantengas tu distancia, como siempre.
Sigo caminando, no dejé que terminara de hablar, realmente estaba agotada.
