Definitivamente escondo algo

Su corazón dio un salto. Luego se desbocó; no era capaz de calmarlo.

—Nathaniel… —su voz salió más suave de lo que pretendía.

—Ese es mi nombre. —Su sonrisa la atraía; no dejó de notar lo irresistibles que se veían sus labios—. ¿Ya terminaste de mirarme?

—¿Eh?

Cuando sus miradas se encontra...

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