Es muy real

—¿Qué fue lo que empezaste ayer? —preguntó al fin, después de recuperarse del cosquilleo en su interior.

Se detuvieron frente a la puerta de su recámara y él respondió:

—Primero, deberíamos hablar.

—Supongo.

Él sonrió y alargó la mano hacia la perilla.

Después de abrir la puerta y hacerle un ge...

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