Un beso accidental

Nathaniel había dejado el auto estacionado cerca, así que, en cuanto el estruendo sonó por tercera vez, apresuraron el paso sin mirar atrás.

Nathaniel, desconcertado y molesto consigo mismo por no poder averiguar qué eran esos sonidos, salió de allí conduciendo con brusquedad.

Unos minutos despu...

Inicia sesión y continúa leyendo