Son matemáticas simples

—Gabriel… —susurró ella, con la respiración entrecortada—. ¿Por qué estás haciendo esto?

—Es bastante sorprendente, ¿no? —preguntó él, encantado—. Debería darme más crédito por mi actuación. Claramente no sospechaste de mí. Ni una sola vez.

El pecho de Amir subía y bajaba, y Chloe por fin consigui...

Inicia sesión y continúa leyendo