Capítulo 234 Celos injustificados

Las pequeñas chispas de agua que caían del cielo se pegaban suavemente a los enormes cristales, algunas, formaban el tamaño suficiente como para unirse unas a otras y resbalar de forma larga por los mismos; los ojos azules y profundos de cierto rubio se fijaron sin mucho interés en esas líneas de ag...

Inicia sesión y continúa leyendo