Capítulo 248 Siendo egoista

Horas más tarde, Leia alzó su vista al cielo negro de esa noche, la luz de la sala alcanzaba a iluminar el exterior gracias a las paredes de cristal, sus ojos azulinos bajaron de las nubes relampagueantes al agua de la alberca que era rota en su tranquilidad por las miles de gotas que caían suaves p...

Inicia sesión y continúa leyendo