Capítulo 275 Intereses egoistas

Caleb vio por tercera vez su reloj, tenía boletos en mano y su equipaje había sido ya guardado. Sacó su móvil y, fastidiado, marcó a Stefano.

—¿Sí? – respondió Stefano que, en su hogar, ya se disponía a darse una ducha.

—Tu nueva contratación— habló Caleb viendo como un empleado del aeropuerto le ...

Inicia sesión y continúa leyendo