28- Después del amor, arrepentimiento

Desde el momento en que me rendí al toque de Sebastián, no hice más que suspirar y gemir. Debo decir que esto es embarazoso para mí, siempre he sido muy articulada y me he esforzado por decir lo que quiero en la cama, sin embargo, este no es el caso aquí, Sebastián ha robado mi voz y no sé qué hacer...

Inicia sesión y continúa leyendo