Capítulo 12 — No vas a hacer ninguna tontería, ¿verdad?

Dos horas.

Ciento veinte malditos minutos.

Siete mil doscientos segundos teniendo que soportar al par de viejos que estaban empeñados en arruinar mi vida.

Ni siquiera pude relajarme en ningún momento, ya que papá se había dedicado a lanzarme miradas de advertencia cada vez que mi sonrisa se tensa...

Inicia sesión y continúa leyendo