Capítulo 25 — Ya deja de jugar a los malditos mafiosos…

—Es solamente un negocio, amiga.

—El negocio más raro que he visto… Pero entiendo tus motivos para hacerlo.

Solté un suspiro y me pegué más a su lado solo para volver a abrazarla.

No dijo nada mientras lo hacía, ya estaba amaneciendo y había pasado toda la madrugada pensando lo peor. Afortunadame...

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