Capítulo 31 — No soy estúpida, Easton.

Creo que fue el décimo día cuando finalmente exploté.

Incluso ya me costaba recordar cuántos días llevaba acá de lo eterno que se sentía el tiempo aquí.

Esa noche, Easton llegó a casa a las once, casi medianoche, mientras yo estaba en la cocina, preparándome un té de manzanilla porque nuevamente u...

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