Capítulo 32 — Muéstrame el contrato.

Dos semanas.

Había pasado dos semanas viviendo en la mansión de Easton.

Como siempre, tuve que soportar la soledad absoluta de esta prisión, pero para mi muy buena suerte, sucedió algo que cambió las reglas de nuestro juego.

Easton estaba en su oficina, con el teléfono pegado a la oreja y la cara...

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