Capítulo 48 — ¿Qué diablos quiere de mí?

—Sí, claro que lo sé, Easton —respondí, mirándolo fijamente a los ojos—. Ya te dije que lo siento. Me distraje un momento y Vienna…

—Te distrajiste. —él bufó, deteniéndose a un par de metros de mí—. Te distrajiste quién sabe con qué mientras tu hermana de siete años jugaba cerca de una piscina sin ...

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