Capítulo 8 — Accidente doméstico…

Cerré los ojos y respiré profundo, tratando de no echarme a llorar por la frustración.

Me había jurado a mí misma nunca jamás volver a derramar una maldita lágrima por las estupideces que había decidido años atrás.

Nunca más, Vee... ¡Aprende a vivir con esa maldita cicatriz!

—Fue un sueño... —me ...

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