Capítulo 101: No queda piedad

Leo no podía dejar de mirar a Chandra.

Ella lo miraba con un pequeño ceño fruncido y, de algún modo, eso solo la hacía aún más adorable.

—¿De verdad tienes que irte? —preguntó en voz baja.

Una sonrisa tiró de sus labios. Se inclinó y la besó.

—Sí, mi amor. —Apartó de su rostro los mechones suelt...

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