Su último deseo

Deimos soltó una risa suave cuando Chandra volvió a rodearlo con los brazos.

Tenía que ser la centésima vez.

—No voy a desaparecer, Chandra —dijo, besándole la frente.

Ella lo apretó aún más.

—No te voy a ver en toda una semana.

Alzó la vista hacia él.

—Así que déjame abrazarte todo lo que qui...

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