Capítulo 18

Deimos golpeaba el bolígrafo sin parar contra la mesa, con el pie rebotando con inquietud. No levantó la vista hasta que oyó a Franco aclararse la garganta.

—E-em… ¿Alfa? —balbuceó Franco, con voz insegura. Deimos lo fulminó con la mirada.

—¿Qué? —murmuró con aspereza, y Franco tragó saliva.

—Lle...

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