Finalmente perfecto

Anaca despertó en un silencio apacible.

Lo primero que vio fue a Franco durmiendo a su lado.

Una sonrisa se extendió por su rostro.

Quizá las brujas por fin habían roto el hechizo.

Quizá, al fin, todo iba a estar bien.

Deslizó los brazos alrededor de su cintura y besó con suavidad la punta de s...

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