No importa lo que cueste

El pitido constante de un monitor fue lo primero que oyó Franco.

Abrió los ojos lentamente.

Todo a su alrededor le resultaba desconocido.

Una habitación de hospital.

Frunció el ceño.

Entonces los recuerdos volvieron de golpe.

Las voces.

El dolor.

Después de eso, todo se volvió negro.

—Mierd...

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