Puedo escuchar todas las mentiras

En cuanto la cabeza de Nicole rompió la superficie, jadeó en busca de aire.

Inhaló hondo, con todo el cuerpo temblándole mientras el agua helada se le pegaba a la piel.

El cabello mojado se le adhería a la cara y a los labios.

No le importó.

Estaba viva.

De verdad estaba viva.

Y no solo eso,

...

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