Tu deseo es mi orden

En el mundo de los guerreros, la fuerza lo era todo.

Si querías que los demás te respetaran, peleabas.

Peleabas hasta que corría la sangre.

Hasta que tus enemigos caían ante ti.

Y jamás mostrabas piedad.

La piedad era debilidad.

Un enemigo seguía siendo enemigo por una razón.

Si lo perdonabas...

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