Sus ojos demoníacos fallaron

—¿Viste eso? Ese estafador está engañando a otra pobre víctima.

—Sí. Siempre apunta a la gente que parece fácil de embaucar. Esa jovencita está a punto de perder una moneda de oro.

—La gente rica de verdad es extraña.

Las voces de la multitud se mezclaban, pero Ace apenas les prestaba atención.

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