Su verdadero poder

Alicia sonrió; sus labios perfectos se curvaron con la seguridad de quien sabía que todas las miradas ya estaban puestas en ella.

Sus dedos largos y esbeltos rozaron con ligereza las cuerdas del arpa.

Un instante después, la música llenó el patio.

Comenzó con una nota suave y luego se hizo más fu...

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