Unidos por la sangre

Nicole miró al fénix.

—No puedes seguirme con ese aspecto.

Él parpadeó, y las llamas alrededor de su cuerpo titilaron.

—¿Con qué aspecto?

—Como una hoguera andante —dijo Nicole—. Necesitas cambiar.

—¿Cambiar?

—Sí. Sé que puedes adoptar forma humana.

El fénix se quedó completamente quieto.

—D...

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