Besando a su verdugo

Nicole bajó con rapidez por la montaña, con las botas raspando contra las rocas irregulares.

Tenía que salir de ahí.

La aparición del fénix había provocado un destello brillante sobre la montaña. Era imposible que los guardias no lo hubieran visto. Seguramente ya estaban buscando el origen.

Y si ...

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