Calor entre los alfas

Todo el patio quedó en silencio.

Los sirvientes habían estado mirando desde lejos, susurrando emocionados porque creían que los regalos eran para Alicia. En el instante en que el eunuco reveló la verdad, todos se quedaron petrificados.

Hasta la brisa pareció detenerse.

Vander parpadeó, como si su...

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