Estafando a los estafadores

Nicole sujetó al hombre por la camisa y lo levantó del suelo con facilidad. Su peso colgaba inútil de su agarre.

Tenía el rostro hinchado y amoratado, un ojo casi cerrado, y la sangre le manchaba la comisura de la boca. Ya le faltaban algunos dientes.

En pocas palabras, se veía fatal.

Una leve so...

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