Capítulo 39

A la mañana siguiente, Deimos se despertó con el sonido de Chandra quejándose entre sus brazos.

—¿Puedes, al menos, quedarte quieta? —murmuró, sin abrir los ojos. Chandra suspiró.

—Para empezar, me estás aplastando y necesito hacer pipí —refunfuñó. Deimos abrió los ojos lentamente.

—¿Por qué no f...

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