Capítulo 50

—¡Ina!— grité desde abajo. Me quité la sudadera que llevaba puesta y vi la sorpresa y alegría en su rostro. Papá dejó lo que estaba haciendo y me miró. Les sonreí ampliamente. No sabía si aún estaban sorprendidos de verme porque se detuvieron y me miraron, pero luego miré a Leanard, que seguía corri...

Inicia sesión y continúa leyendo