Capítulo 57

Me giré en dirección al bosque y sentí el movimiento de las ramas allí, esos ojos azules, ojos como los de Deimos. Lo conocía. Luego emergió de detrás de los árboles y me sonrió amargamente. Pude ver la tristeza en sus ojos. Parecían solitarios. Me duele cada vez que veo sus ojos, su tristeza es con...

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