Capítulo 64 El despertar del novio

Alonso

Después del maldito espectáculo mediático de Fedora y ese insulso infeliz de Lowell en el ayuntamiento, sentí que la cabeza me iba a estallar en mil pedazos. Martha no dejaba de lloriquear ni un solo segundo en el asiento del copiloto, repitiendo entre sollozos esa cantaleta insoportable de q...

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