Capítulo 7 Siete
━─━─「✦」─━─━
Lucia Cooper
Al abrir mis ojos lo primero que vi fueron unos ojos totalmente negros y unas alas negras que me tapaban la vista completa del techo. Pero muy lejos de desmayarme otra vez lo vi con curiosidad ¿cómo alguien puede cambiar su anatomía en tan solo un parpadear de ojos? Fui levantando mi mano lentamente hasta tocar su rostro. Se veía un poco más mayor de 18 y sus ojos sin iris tenían un brillo malicioso inexplicable. Contornee sus facciones con mi dedo índice sintiendo lo suave y tersa que era su piel.
Él sonrió, tal vez por no haber salido corriendo. Dejé de tocar su rostro y lo empujé un poco para sentarme. Al hacerlo me di cuenta de que él estaba sobre mis piernas y que segundos atrás estaba acostada sobre el sofá.
— ¿No vas a salir corriendo o a desmayarte? —negué. Él suspiro aliviado.
—Eres un mentiroso —le recriminé.
— ¿Por qué? —su ceño se frunció un poco al hacer la pregunta.
— ¿No que te llamabas Dylan Midirit? No me dijiste quien en verdad eras desde un principio, si se suponía que estabas aquí por mi ¿por qué no hablar desde un principio? Tan solo dejar que me ilusionara con alguien que no eras y ahora lo entiendo mejor, solo te acercaste porque era tu deber, no porque quisieras y era de suponerse —lo empujé otra vez para que saliera de mis piernas, me puse de pie y el aun no decía nada confirmando que todo lo que había dicho era cierto.
Busqué mi mochila por toda la habitación encontrándola tirada al lado de la mesa. La tomé y caminé hacia la entrada. Él aún estaba sembrado en el sofá mientras que yo salía hacia la puerta. Al abrirla el frío de la noche impactó en mi cuerpo causándome un leve escalofrió. Al parecer había durado mucho inconsciente.
Refunfuñé levemente por no haber llevado pantalón a la escuela, pero por suerte tenía mi chaqueta. Empecé a caminar por la desolada y oscura calle. Miré hacia la casa de Dylan y esta se veía aún más tétrica sin los luminosos rayos del sol. Miré hacia el frente otra vez y me dispuse a caminar a casa.
Mientras caminaba iba recordando cosas que perdieron importancia en la semana que Dylan había estado conmigo como mis padres. Mis padres simplemente no me prestan atención, solo se dedican a trabajar para darme dinero y costear sus numerosos viajes. La única vez que estuvieron ahí para mí, en la que me apoyaron y la única vez en la que se sintieron orgullosos de mí fue cuando tuve siete años y representé a la princesa Aurora y solo fue por haber tenido el papel principal.
El camino a casa era más largo de lo que pensaba y en ese momento solo pude maldecir a Dylan, o bueno, a Axel. Froté mis manos una con la otra para pasar un poco de calor a mi cuerpo, estaba hambrienta, con frío y cansada; el trio perfecto, además de que la mochila molestaba y pesaba, simplemente perfecto.
━─━─「✦」─━─━
Ya me encontraba en la comodidad de mi casa, estaba duchada y había cenado, ya no tenía frío y mi único problema era terminar las tareas para mañana, una maldita exposición acerca del tema que más abunda en mi vida y alma; el odio. La maestra de literatura nos dejó exponer acerca de un sentimiento, yo elegí el odio y estaba más que lista para hablar de él, con materiales visuales y todo, pero eso no implicaba que no me diera vergüenza pararme frente a toda la clase. Cuando terminé de todo recogí mis útiles para mañana y los coloqué en mi mochila, me tiré en la cama y caí rendida en cuestión de minutos.
━─━─「✦」─━─━
Eran las dos de la mañana y escuchaba los mismos ruidos de la otra vez, esta vez ya sabía dónde estaban los interruptores, pero tenía miedo y mucho, aunque más era la curiosidad. Quité lentamente las sabanas que me envolvían y fui a encender la luz. En mi habitación no había nada. Abrí la puerta del pasillo y este estaba más oscuro que de costumbre. Fui corriendo hacia el interruptor y lo encendí para observar que no había nada y como la otra vez los ruidos habían cesado. Bajé las escaleras hasta la cocina y fui encendiendo cada bombilla que veía, llegué a la cocina y me serví un vaso de agua intentando distraerme.
Luego de terminarlo lavé mi vaso y me encaminé a mi habitación, como ya habían pasado unos minutos supuse que el mal rato había pasado.
Mientras subía las escaleras las luces empezaron a tintinear, subían, bajaban y luego pestañeaban. Corrí hacia mi habitación despavorida, pero esta se cerró de golpe antes de poder entrar. Solté un grito cuando se azotó fuertemente ocasionando un fuerte estruendo. Miré hacia ambos lados del pasillo y fui a la habitación de mis padres y también estaba cerrada.
Corrí hacia las escaleras, pero antes de llegar a ellas las luces se apagaron de golpe y un silencio sepulcral invadió el lugar en donde solo mi agitada respiración se escuchaba. Cuando mi ritmo cardíaco se controló se volvió a disparar en cuestión de segundos, pues un chillido horroroso rompió el silencio que se había creado.
Tapé mis oídos por miedo a que estos sangraran, era muy violento, no podía acallarlo y las lágrimas empezaron a correr como un caudal por mis mejillas. Me dejé arrastrar por la pared hasta quedar sentada en el piso, unos minutos después el horrible sonido cesó, las luces se encendieron otra vez y la puerta de mi habitación se abrió lentamente con un chirrido espeluznante.
Mi respiración era irregular y tenía miedo, mucho miedo. Me puse de pie y caminé lentamente hacia mi habitación, mi mente me decía una y otra vez que no entrara, pero era mejor terminar con esto de una vez. Al entrar, me quedé en medio de esta, mi respiración formaba un vaho que vagaba a mi alrededor por el frio que había comenzado a sentir. La puerta se cerró sola de un portazo y yo pegué un brinco del susto, otra vez las luces comenzaron a tintinear y corrí a la puerta, pero no abría
Estúpida, estúpida, debiste quedarte afuera.
Me repetía mi cabeza una y otra vez, al no poder abrir la puerta me pegué a la pared y las luces de se apagaron una vez más. Esta vez no se escucharon gritos, eran susurros, suplicaban algo o, mejor dicho, ordenaban algo; lo demandaban.
—Aléjate, aléjate, aléjate —las voces se escuchaban cada vez más cerca y fuertes.
Me dejé caer lentamente por la pared y tapé mis oídos en un intento de callarlas, pero no pasaba, parecían estar en lo más profundo de mí mente. Todas las voces dejaron de susurrar y solo predominaba la de una niña, su voz era tierna, pero cuando abrí los ojos me arrepentí, pues era jodidamente horrible sin mencionar que su rostro estaba descompuesto, por todos los dioses era aterradora.
—Aléjate de él, ni ella ni él lo quieren contigo —pensé preguntarle de quien hablaba, pero no pude —no intentes decir nada, no estas a mi nivel para dirigirme la palabra, solo vine a darte esta advertencia, aléjate de él y todo estará bien, de lo contrario, me veras muy continuamente por aquí y no solo a mí, a todos ellos —luego de eso la niña desapareció ante mis ojos y las luces se encendieron en su totalidad, pues estaban muy bajitas e iluminaban muy poco.
Me hice ovillo en el mismo lugar en el que estaba y empecé a llorar, todavía tenía miedo, las palabras de esa niña calaron mis huesos y ese maldito chillido aun me desgarraba el alma. No sé cuánto tiempo llevaba llorando, solo sé que sentía mis ojos hinchados. Y decidí no permaneces más tiempo aquí.
Me levanté y fui al baño, me duché y luego busqué en mi closet ropa cómoda, pantalones short, una camiseta fresca color gris y unas sandalias y lo metí en mi mochila negra, luego tomé unos jeans negros ajustados, unas converses, camiseta azul y chaqueta de cuero negra, amarré mi cabello en una coleta y oculté mis ojeras con maquillaje, tomé la mochila y busqué mi teléfono, cargador, cascos, dinero y tarjetas de crédito, además de las llaves de la casa. Bajé las escaleras hasta la cocina y en el reloj de esta marcaban las 4 de la mañana, tomé una canasta de picnic y metí un montón de comida en ella.
Una vez con todo en mis manos me encaminé hasta el garaje con una idea clara; hoy rompería las reglas. Busqué las llaves del Audi R8 plateado de mi padre y le quité la alarma. Había tenido algunas lecciones para conducir y sabía hacerlo, solo que aún no tenía licencia, pero ¿importaba eso hoy? No
Con el control abrí la cochera, me subí en el auto y encendí el motor, salí del garaje y lo cerré, hice lo mismo con el portón de la entrada y después emprendí el viaje a la casa de Dylan. Definitivamente sería un día interesante.
━─━─「✦」─━─━
