Capítulo 13 Darle a mi esposa un castigo y, al mismo tiempo, un consuelo

—Deberías haberte negado cuando Matteo quiso hablar contigo. ¡En vez de comportarte como una cualquiera, dejando que te tocara la mano!

El agua fría le empapó el rostro a Isabella. Intentó levantar la cabeza, pero las dos amigas de Sharon le sujetaban la nuca.

—¡Qué estúpida eres! ¡Matteo jamás se...

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