Capítulo 15 Qué interesante

Isabella se colocó detrás de la silla de ruedas y deslizó ambas manos bajo las axilas de Gonzalo.

—Bien, escúchame con atención. Cuando cuente hasta tres, relaja los músculos para que yo pueda sostener todo tu peso.

—Mmm.

Isabella tomó aire, preparándose para usar hasta la última gota de su fuerz...

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